8 de abril 2004 - 00:00

Crearán una fuerza sólo para el conurbano

Carlos Arslanian, el elegido de Felipe Solá para manejar la seguridad bonaerense, retomará -aunque aggionardo-el «modelo-» que aplicó seis años atrás de la mano de Eduardo Duhalde: una Policía sin cúpula, ni jefatura única, con comisarios civiles y con control «popular».

Aquella receta, tendrá esta vez una variante de fondo: en 1998, Arslanian desgajó a la Bonaerense en cuatro Policías -Seguridad y de Investigaciones, las dos más importantes-y 18 departamentales. Ahora, agregará un ítem: una fuerza especial para el conurbano.

Congelado, a pesar de que Gustavo Béliz le dijo a Solá que está de acuerdo, el proyecto de la Policía Metropolitana, rechazado por el jefe del Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, el ministro designado planteó la alternativa de conformar una Policía para el conurbano.

El propio Solá aseguró ayer que está evaluando esa idea aunque no es la única. Incluso se manejó otra posibilidad: que la Policía Bonaerense se aboque exclusivamente al conurbano mientras en el interior se iniciaría un paulatino proceso de municipalización de la Policía.

En los cordones pegados a Capital Federal hay, actualmente, alrededor de 18.000 efectivos de la Policía provincial: 14 mil de Seguridad, 2.500 de Investigaciones y algo más de 500 de grupos especiales como Infantería. Arroja un promedio de 1,7 uniformado cada 1.000 habitantes.

En la provincia interior, en cambio, la relación es mucho más holgada: hay casi 5 policías cada 1.000 vecinos. Por eso, Arslanian afirmó ayer que se deben derivar más efectivos al conurbano donde los índices delictivos triplican los valores de las ciudades del interior.

Para eso debe resolver con
Solá -y con Kirchner-la cuestión presupuestaria. Hay dos precisiones: el gobernador dijo que dispondrá de fondos propios adicionales por la buena recaudación y, aparte de la coparticipación, seguirá peleando recursos extra aportados por la Nación.

Ese escenario tendrá enfrente
Arslanian que, a diferencia de 1998, ahora no podrá ostentar el rango de «superministro» que le concedió Duhalde -venía de naufragar su sueño presidencialal concentrar Seguridad, Justicia, Minoridad y Servicio Penitenciario bajo su mando todopoderoso.

Muchas de las iniciativas del convocado se diluyeron apenas dejó la cartera el 7 de agosto de 1999. Igual, otra vez como ministro,
Arslanian retomará los ejes centrales de su modelo, al que agrega la propuesta de la Policía para el conurbano que él anunció meses atrás:

. Como gestor, junto a
Alberto Binder -su segundo que renunció con un portazo, como lo hicieron Juan José Alvarez y Patricia Bullrich-, del modelo de Policía descentralizada, disolvió la cúpula de la fuerza, sospechada de connivencia con el delito tras el caso Cabezas, y dispuso dividir a la Bonaerense en 18 departamentales independientes, sin mando único. Con Carlos Ruckauf y Aldo Rico volvió la figura de jefe, disfrazada como superintendente y un cuerpo colegiado de conducción. Arslanian evalúa volver al esquema original.

. Desde 1999, los grupos de oficiales que ingresaron a la fuerza lo hicieron formados por su modelo que, entre otras cosas, incorporó Derechos Humanos como materia a la formación de los cadetes. El grueso de los oficiales que tienen responsabilidades operativas de calle
fueron ya «educados» con el «Manual Arslanian».

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