Carlos Ruckauf, devenido ayer en experto en seguridad, eligió ser didáctico para explicar que una bala de arma civil, como, por ejemplo, un calibre 22, puede ser tan dañina como una 9 milímetros, considerada de guerra. La demostración estaba destinada a conseguir que los diputados aceptaran modificar el proyecto que establece penas a la tenencia de armas sin registro de manera que en todos los casos éstas no fueran excarcelables.
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Para hacerlo sacó de su bolsillo dos balas -algo supuestamente prohibido en el recinto de sesiones- y las levantó: «Esta bala mata tanto como esta otra», dijo comparándolas. El efecto tuvo buen resultado. Minutos después aceptaron elevar las penas mínimas y máximas a 3 y 6 años para ambos casos por 205 votos a favor y sólo 3 en contra. Informate más
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