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Es que en los años '70, cuando sus otros hermanos (Eduardo y Miguel, también otro de cercanía montonera exiliado en España) operaban en el Banco Latinoamericano con críticas a la gestión de José Alfredo Martínez de Hoz, Rafael en cambio se había identificado con esa línea económica del gobierno militar y más de una vez se lo vio acompañando en viajes al ex ministro.
Por entonces, piloteaba dos bancos (Credibono, Dar Propiedades) que naufragaron como tantos otros en ese ciclo de altas tasas, tablita, superabundancia de entidades, garantía de los depósitos y escasa responsabilidad empresarial. Luego de ese traspié, Saiegh se fue del país, al cual regresó bien avanzada la democracia y como defensor de los derechos humanos, tarea que en ocasiones salpicó con sus aficiones plásticas. Una paradoja con enlace histórico la constituyó ayer que uno de los encargados del llamado Museo Metropolitano en explicar pormenores del luctuoso incidente fue Ignacio Smith, también ex banquero hundido (Juncal) de aquellos tiempos como el occiso Rafael Saiegh.
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