Una ovación sacudió anoche a la plaza Lavalle, frente al edificio de Tribunales, cubriéndola de silbidos, cuando Juan Carlos Blumberg aludió a la abulia de los diputados. Fue cuando disparó sobre la Comisión de Legislación Penal de la Cámara baja. «En el Senado se está trabajando bien -dijo, y agregó-, pero en Diputados, en especial...», y la ovación lo cubrió. Aprovechó para con énfasis decir que «¡Vamos a exigir, basta de listas sábana!», y nuevamente fue cubierto por los aplausos. Siguió con voz mansa, diciendo «démosle plazo a la Comisión de Legislación Penal, que trabaja muy mal». Nueva ovación; y siguió desnudando miserias legislativas: «Me reuní con ellos el martes, llegaron 40 minutos tarde; de 18 vinieron 12 y sólo uno se justificó, ¡que dejen de calentar las sillas, no hay respeto!». Y la plaza que fatigan diariamente los abogados fue tapada por la ovación.
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Estos fueron los momentos culminantes del mensaje improvisado por Blumberg ante las miles de velas encendidas, antes de entregarle al vicepresidente de la Corte, Augusto Belluscio, un petitorio. Menos entusiasmo generaron otros párrafos. Como por ejemplo que «el control ciudadano es lo mejor que tenemos». O que es bueno «bajar la imputabilidad de los menores a 14 años». Cuando cargó sobre la actitud que calificó de «corporativa», de la defensa del fiscal Jorge Sica por otros colegas del ministerio público, lanzó otra frase efectista: «¡Queremos fiscales elegidos por el pueblo, no por el dedo!».
Hubo gran entusiasmo del público cuando mencionó los puntos que referían al incremento de horas de trabajo de empleados y funcionarios judiciales, y también cuando habló de su rendición de cuentas y declaraciones patrimoniales.
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