Recibió ayer una condena de 14 años de prisión el joven que asesinó, el 10 de abril de 2001, al dueño de una casa de computación del barrio de Palermo durante un asalto en el que robó 10 pesos.
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Francisco Humberto «el Chino» Pizarro tenía apenas 17 años cuando cometió el crimen por el que fue condenado cuatro años después. Pizarro llegó a juicio luego de permanecer detenido la mayor parte del tiempo en un instituto de menores porteño, del que en una oportunidad logró escapar y luego fue recapturado. En las próximas horas será trasladado a un penal federal.
Su víctima, Carlos Damián Chávez, tenía unos treinta años y había sido padre hacía apenas 10 meses. «Lo asesinaron por 10 pesos, dejó una beba de 10 meses y el imputado hace 10 minutos, adelante mío, tuvo el tupé y el coraje de decir que si a él lo ponían preso dejaban a su hija sin familia. ¿Cuáles son los derechos de la hija de Damián Chávez y la familia?», es-talló en llantos la hermana de la víctima, Lucila, al retirarse de la última audiencia del debate.
La sentencia fue dictada por el Tribunal Oral de Menores N° 2, que condenó a Pizarro por el delito de «robo agravado por el uso de armas seguido de homicidio» con una pena de 14 años -el fiscal había pedido 23 años-, unificada con otra por un delito que había cometido con anterioridad.
El asesinato de Chávez en 2001 conmovió entonces a vecinos de Palermo que padecían una seguidilla de robos violentos y originó que se realizaran varias movilizaciones en reclamo de seguridad.
Pocos meses después del homicidio de Chávez se produjo el crimen de Miguel Angel Lecuna, marido de Georgina Barbarossa, quien fue acuchillado cuando viajaba en un taxi y su cuerpo fue arrojado a pocas cuadras del lugar donde fue asesinado el dueño de la casa de computación.
Ayer, Lucila Chávez dio su propia sentencia a «el Chino»: «Creo en la Justicia Divina. Cuando termine todo, no te vas de esta Tierra sin haber pagado lo que hiciste».
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