Miles de vecinos de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires que sufrieron cortes de luz en los últimos días, en medio de una ola de calor que afectó a gran parte del país, deberán esperar al menos hasta este sábado para que se normalice el servicio.
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Una saturación de las redes de baja tensión, debido a una demanda récord de energía, generó que más de 40 mil usuarios quedaran a oscuras, según datos oficiales suministrados en la tarde del viernes, pero las temperaturas bajaron el viernes y el servicio comenzó a restablecerse ayer.
Las empresas distribuidoras de electricidad sólo hablaron de "problemas aislados", pero lo cierto fue que el sistema colapsó en algunos barrios porteños y del conurbano bonaerense, donde la gente organizó marchas de protesta y dijo que desde hacía días que no había luz en algunos casos.
Las firmas Edenor y Edesur prometieron restablecer el servicio para la tarde del jueves, aunque luego voceros indicaron que el suministro recién se normalizaría el sábado.
La falta de energía -y de agua potable en barrios del Gran Buenos Aires- generó numerosos inconvenientes a los usuarios y provocó que decenas de comerciantes tuvieran que desechar su mercadería perecedera, al no poder mantenerla fresca.
En medio de quejas de vecinos, cortes de calles y cacerolazos en Buenos Aires y sus alrededores, el ministro de Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación, Julio De Vido, insistió con la posibilidad de sancionar a las compañías distribuidoras.
De Vido advirtió que se aplicarán multas en caso de que las empresas no hayan cumplido con sus obligaciones, después de que en los últimos dos días se batiera un récord nacional en cuanto a la generación de energía.
"Antes de ayer (miércoles) producimos 385,7 gigavatios y ayer (jueves) 394 gigavatios. En enero, cuando fue la ola de calor anterior, se habían generado 385,2", sostuvo el funcionario.
"Las sanciones serán en el marco regulatorio. La empresa tendrá que hacerse cargo si tarda más de lo establecido para resolver el problema", dijo a la prensa.
De Vido admitió que "los usuarios están enojados y tienen razón, el servicio tiene que estar", aunque aclaró que "ningún servicio es perfecto, ni aquí ni en el mundo".
El ministro había indicado el jueves que unos 44.000 clientes sufrieron cortes de luz en la Capital y el Gran Buenos Aires, pero subrayó que esta cifra representaba "menos de un 25 por ciento" de los 200.000 que se registraron en enero, en medio de otra semana agobiante y traumática.
En esta ocasión, la ola de calor tuvo su pico en la tarde del jueves, cuando la sensación térmica llegó a un máximo histórico para el mes de noviembre de 40,1 grados centígrados en la zona metropolitana, a las 16:00 y luego a las 18:00.
La ciudad ardía en ese momento y el mal humor de la gente se hacía sentir tanto como el sol que caía a pleno desde el cielo, en medio de embotellamientos de tránsito por protestas callejeras en el centro de Buenos Aires y cortes de luz en la mayoría de los barrios porteños.
El alivio llegó en horas de la madrugada, de la mano de unas lluvias intermitentes que hicieron bajar rápidamente el mercurio de los termómetros.
Temperaturas más agradables suavizaron el consumo eléctrico -que alcanzó niveles récord producto del uso intensivo de equipos de refrigeración- y permitieron también a las compañías empezar a restablecer el servicio.
De todos modos, en zonas de Belgrano, Palermo, Almagro, San Telmo, Núñez, Recoleta, Caballito, Flores, Villa Devoto, Villa Crespo, La Paternal, Villa del Parque, Versalles, San Cristóbal, Saavedra y Barracas -entre otros barrios- continuaban ayer las complicaciones, al igual que Quilmes, Bernal, Caseros y otras localidades del conurbano.
Un vecino de Barracas dijo que allí venían sufriendo cortes desde el lunes, mientras comerciantes de Belgrano unieron su voz para reclamar indemnizaciones a las empresas distribuidoras por la mercadería que tuvieron que desechar, en su mayoría lácteos que perdieron la cadena de frío.
El portavoz de Edesur Alberto Lipi aseguró que la empresa se "hará cargo de los costos" de los productos que terminaron en la basura debido a la falta de luz.
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