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En una escala de uno a cinco, en la que el cinco señala una percepción de «extrema corrupción», los partidos políticos obtienen en Latinoamérica un 4,5, tres décimas más que la media de Asia y Africa, cinco más que en Europa central y oriental, y ocho más que en Europa occidental, de acuerdo con una encuesta elaborada por TI. Informate más
En Bolivia y Perú, como en otros cinco de los 69 países analizados, más de 70% de los interrogados afirmaron que la corrupción afecta a la política. Los nicaragüenses estiman que la existencia de estas prácticas ilícitas afecta en igual medida a la vida política del país, al entorno empresarial y a su vida personal y familiar.
Los latinoamericanos son, con los africanos, quienes más creen que la corrupción se ha incrementado en sus respectivos Estados en los tres últimos años. De los trece países en los que más de 50% de los encuestados señalaron que la corrupción se había incrementado mucho en este período, nueve son latinoamericanos: Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela. Por el contrario, Colombia figura entre los seis en los que la mayoría percibe menos corrupción que en 2002. Más de la mitad de los costarricenses, ecuatorianos, mexicanos, nicaragüenses, panameños, paraguayos, peruanos y venezolanos consultados se muestran pesimistas sobre la evolución de la corrupción en los tres próximos años, mientras que chilenos, colombianos y uruguayos creen que se reducirá.
Frente a Paraguay y México, donde 43% y 31% de los interrogados reconocieron haber sobornado en los últimos doce meses, en Costa Rica fue 4% y en Uruguay 3%.
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