8 de abril 2004 - 00:00

"Es una locura", se quejó ayer Blumberg

El primero en resistir ayer a León Arslanian su nombramiento como ministro de Seguridad fue, precisamente, Juan Carlos Blumberg. «Es una locura, cómo van a designar a una de las personas que hizo mucho daño a la seguridad», dijo el padre de Axel.

Hasta el juez supremo Adolfo Vázquez se animó a cuestionar la nominación de Arslanian: «Ser un buen jurista no es ser un idóneo en administrar».

Vázquez
mantiene con Arslanian lazos de amistad de la década en que eran militantes peronistas. Incluso, hasta en un tiempo el ex juez que juzgó a la junta militar fue su abogado personal. Pero esa cercanía no lo invalidó para criticar con dureza el regreso de León a la función pública: «Lo respeto como jurista, pero debo decir que muchas de sus reformas no han sido efectivas. Por el contrario, han contribuido a destruir todo lo que había funcionado bien».

El ministro de la Corte Suprema enroló a Arslanian en la línea de Gustavo Béliz, a quien también responsabilizó de este « desaguisado que hoy tenemos».

• Ineptitud

«Béliz como ministro tiene la responsabilidad de lo que aquí ocurre, pero sólo ha mostrado una ineptitud total. Ataca a la Corte, destruye a la Policía. Desprestigia a la Justicia y al país. Un hombre que dice que el país es una «narcodemocracia» no puede ser ministro», remató Vázquez.

Para Blumberg el nombramiento de Arslanian tiene un solo significado: « retroceder» en la lucha contra la inseguridad. «Durante su gestión no consiguió nada para mejorar la seguridad», se obligó a decir en todas las radios, en todos los micrófonos.

Entre las políticas promovidas por el ex camarista,
Blumberg criticó en particular la parte de la reforma judicial que apuntó a que los fiscales encabecen las investigaciones.

«Se le han dado demasiados poderes a un fiscal, como fue el tema de mi hijo»,
dijo Blumberg al hacer alusión al fiscal Jorge Sica, quien investiga el caso del secuestro y asesinato de Axel.

Quien prefirió no entrar en casi una segurapolémica, fue el ahora diputado
justicialista-Carlos Ruckauf. Sólo le deseó suerte. Fue en el gobierno de Ruckauf que Arslanian debió dejar el Ministerio de Justicia y Seguridad después de un durísimo enfrentamiento ideológico y político. Mientras Ruckauf hablaba de «meterle balas a los delincuentes» y de aplicar «mano dura» Arslanian abrazaba el garantismo.

• Descuartizamiento

Su reforma quedó a mitad de camino y la Policía, descuartizada. Cuando asumió --luego del caso Cabezas y de detectarse vinculaciones entre policías y el atentado a la AMIA-resolvió descentralizar la Policía Bonaerense y dividirla en 18 jefaturas departamentales.

La modificación incluyó también la abolición de las jerarquías de jefe y subjefe de la fuerza, que comenzó entonces a ser dirigida por primera vez en la historia por un civil: Carlos Beraldi, a la cabeza de la Secretaría de Seguridad.

Ayer, el juez de Garantías de San Isidro,
Juan Mackintach, se reconoció un agorero del fracaso cuando opinó que el Código de Procedimiento de la provincia había nacido «cuadripléjico».

No sólo criticó la ineficiencia en el papel de la pobrísima investigación que existe gracias a estas reformas, sino porque también, al descabezar la cúpula de la Policía y crear tantas jefaturas como departamentos, Arslanian generó un vacío porque no se contó con oficiales de alta jerarquía para integrar los cuadros de la Policía de la provincia: el despido de funcionarios fue totalmente indiscriminado, sin analizar los legajos personales de cada uno.

«Con 32 años en el Poder Judicial, en este momento no tengo por ahí un comisario con antecedentes para investigar delitos complejos. Acá se eliminó gente que no tenía ningún tipo de reproche dentro de su larga trayectoria policial, pura y exclusivamente para implementar un plan que no tuvo ningún tipo de éxito»,
remarcó Mackintach.

Después de tantos rechazos, a
Arslanian le quedó para contentarse el irrestricto apoyo que le prodigó el ex presidente Eduardo Duhalde y su esposa Chiche.

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