Cristian Ramaro pasó ayer un primer día agitado tras haber permanecido una semana secuestrado.
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• Recordó que debió escribir como prueba de vida una carta que finalmente no fue enviada a su familia -y que por esa razón no pudo escuchar el partido River-Boca el jueves pasado-y realizar una grabación de su voz que le enviaron a sus padres.