A tres meses de haber desaparecido de la plantade Fabricaciones Militares de Azul (Fanazul), las casi tres toneladas de explosivos aún no fueron halladas y se investiga dónde pudieron haber sido comercializadas.
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El juez federal de Azul, Juan José Comparato, quien lleva adelante la causa, le dijo a este diario que, si bien no hay avances significativos en la investigación, se trabaja en la recolección, secuestro y análisis de documentos, así como en la búsqueda de posibles lugares de comercialización del explosivo. Aunque Comparato no quiso especificar zonas por temor a que pueda interferir en la investigación.
«Yo no estoy cerrado a ninguna hipótesis de lo que pudo haber ocurrido. Sabemos que no estamos detrás de paquetes de yerba, sino de un material muy importante y peligroso», le dijo el juez a este diario.
Con los 2.820 kilos de anfo -nago es su nombre comercial, un potente explosivo mezcla de nitrato de amonio y gasoil-, se pueden llevar adelante siete atentados a la AMIA. Incluso es el mismo material utilizado en la voladura a la mutual judía, así como en otros ataques terroristas ocurridos en otras partes del mundo. Además, hace apenas dos semanas, en Australia desapareció un material similar.
La magnitud del explosivo es preocupante y, debido a esto, la SIDE y la Policía Federal trabajanjunto al juez, quien tiene la colaboración del Registro Nacional de Armas (Renar), que depende del Ministerio de Defensa, y que el 2 de marzo actuó de oficio e inició un sumario administrativo. En el organismo explican que su actuación llega hasta allí, y que a partir de ese momento todo queda en manos de la Justicia.
En un mundo en constante alerta, donde los atentados terroristas pueden ocurrir en cualquier parte y momento, y con los antecedentes argentinos --Embajada de Israel en 1992 y AMIA en 1994-, la desaparición de este tipo de explosivos es grave.
La denuncia del faltante de ese explosivo -que tiene seis meses de vida útil-fue presentada por el director de Fanazul, teniente coronel Edgardo Serafín, el último 27 de febrero --mañana se cumplen dos meses-, aunque el material habría desaparecido en enero.
Ante la consulta de Ambito Financiero, Serafín se negó a ofrecer detalles sobre el hecho, amparándose en el «secreto de sumario». «Todo es presunción», aseguró el militar sobre las distintas posibilidades del destino del material, que estaba embalado en 90 bolsas de 30 kilos cada una.
Las hipótesis más fuertes que se manejan son: • Un error administrativo: había sólo una carga de ese material, pero fue ingresada dos veces. Cuando se hizo la revisión, obviamente, una de ellas faltaba.
• Hurto con fines comerciales: no hubo violencia, y se sospecha de participación interna. Se investiga si se vendió en algún punto del país, aunque el valor del material es bajo -3.000 pesos-.
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