ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

14 de febrero 2008 - 00:00

George W. Bush ordenó al Pentágono destruir un satélite espía que lleva un gas tóxico y que caerá a la Tierra

ver más
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ordenó lanzar un misil táctico contra un satélite espía de 2.500 kilos fuera de control, que corre el riesgo de caer a Tierra a principios de marzo y que contiene hidracina, un gas con alto grado de toxicidad Así lo anunció el jueves James Jeffries, viceconsejero para la Seguridad Nacional de la Casa Blanca, durante una conferencia de prensa en el Pentágono.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Durante la presentación ante los reporteros, el vicejefe del estado mayor conjunto, el general James Cartwright, dijo que existe una "ventana de oportunidad" para el lanzamiento del misil, comenzando dentro de tres o cuatro días y con una duración de una semana.

El misil para destruir el satélite, que tiene el tamaño de un pequeño autobús, será lanzado desde un buque de la Marina, indicó el general.

Cartwright sostuvo que "la mitad de los satélites que reingresan a la atmósfera se destruyen", pero señaló que es "impredecible" pronosticar lo que pasará con el satélite y que "una vez que la unidad esté en contacto con la atmósfera varios kilos podrían permanecer" y caer en la tierra.

El militar agregó que la intención del Pentágono es disparar "un misil estándar" antes que el satélite ingrese a la atmósfera, porque "es casi imposible dispararle al satélite después que reingrese a la atmósfera debido a las turbulencias" que se generan.
"Una vez que ingresa a la atmósfera comienza a moverse de manera imprevisible", advirtió el militar norteamericano.

Cartwright reconoció que "el verdadero problema" es el combustible del tanque del satélite denominado hidracina, que es un gas con un alto grado de toxicidad.

En este sentido dijo: "queremos alcanzar el tanque de hidracina y romperlo, de modo que una cantidad mínima de hidracina caiga sobre la tierra" y minimizar los posibles daños.

"Nuestro objetivo es reducir el riesgo en las distintas plataformas del espacio y terrestre", sostuvo Cartwright y agregó que el Pentágono aspira a que el satélite caiga sobre el óceano.

"Queremos destruir el satélite de manera que sus piezas se quemen antes de caer a la tierra", señaló.

Cartwright reconoció que "en las últimas dos horas" de la caída del satélite "se podrá predecir dónde va a caer" y señaló que el área que impactará "equivale a dos campos de fútbol".

En 1985, un avión F-15 de la Fuerza Aérea estadounidense derribó un satélite de su país, durante una prueba del sistema espacial norteamericano.

El mayor satélite norteamericano que cayó sobre la tierra fuera de control fue el Skylab en 1979, cuando centenares de piezas de la estación espacial de casi 80 toneladas aterrizaron, afortunadamente sin provocar daños, sobre el Océano Indico y una parte desolada del oeste de Australia.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias