Tres empleados de seguridad del Banco Provincia de Buenos Aires fueron separados de sus cargos como consecuencia del robo de alrededor de 140 cajas de seguridad de la sucursal ubicada en el barrio porteño de Belgrano.
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Se trata de los encargados de la sección supervisión de alarmas que estaban de turno en el momento en el que se activaron las mismas, cuando se desarrollaba el millonario robo.
Los empleados de seguridad fueron acusados de no haber actuado en forma adecuada.
La medida fue informada por el presidente de la entidad, Guillermo Francos, quien, en declaraciones al diario La Nación, concluyó, en relación a los empleados separados, que "es evidente que esta gente no cumplió con su función adecuadamente".
"Hasta el momento hemos separado a tres personas que trabajaban en la central de supervisión de alarmas del banco. Es personal de seguridad que estaba de turno en los días en que ocurrió el hecho", explicó el directivo.
"Estamos reuniendo toda la información posible en el sumario administrativo interno que hemos abierto para determinar responsabilidades", indicó en el mismo sentido.
La alarma antisísmica de la sucursal asaltada sonó tres veces, una de ellas el 30 diciembre y en dos oportunidades el segundo día de 2010. "En este caso la tecnología funcionó, las alarmas sonaron, pero luego algo pasó y no se cumplieron los pasos previstos", indicó Francos.
A pesar de que trascendió que investigadores policiales consideran que hubo un entregador dentro del banco para que los ladrones tuvieran los conocimientos demostrados durante el golpe, Francos no se mostró proclive a considerar esa posibilidad.
"Nosotros no tenemos ninguna hipótesis sobre un entregador o un empleado infiel que haya colaborado con los delincuentes", afirmó al respecto.
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