Como ya es habitual año tras año, el festejo del Iom Haatzmaut (Día de la Independencia del Estado de Israel) convocó a una multitud de políticos, funcionarios, diplomáticos y hasta artistas en el Hotel Alvear. La elección del sitio no es casual: se trata del único «cinco estrellas» con cocina «kasher», por lo que (también como de costumbre) primaron en el menú las delicias de Medio Oriente y de la cocina centroeuropea: knishes de papa, keppe frito, lajmashin, boios de verdura, burekas de queso y sarmas (hojas de parra rellenas). Incluso el champagne con el que se brindó por la fiesta era «kasher». El canciller Rafael Bielsa optó por no asistir, pero sí lo hicieron Felipe Solá y su colega porteño Aníbal Ibarra, además de radicales como Marcelo Stubrin, Federico Storani y Jesús Rodríguez; peronistas como Antonio Cafiero, un ex canciller como Oscar Camilión, empresarios como Eduardo Elsztain y hasta cómicos como Jorge Guinzburg.
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Se lamentó, en cambio, la ausencia de Gilbert Lewi, titular de la DAIA, que debió pedir licencia por razones de salud. Entre la dirigencia comunitaria se contaron Jorge Kirszenbaum, Abraham Kaul y Manuel Junowicz, titulares de DAIA, AMIA y OSA, respectivamente. Se trató también de uno de los últimos actos oficiales del embajador Benjamin Oron, que en agosto será reemplazado por Rafi Eldad, tal como adelantó ayer este diario.
También como de costumbre (y es dable esperar que así sea) se realizaron estrictos controles de seguridad, que no parecieron incomodar a nadie, en especial, a los numerosos miembros de las tres Fuerzas Armadas que concurrieron al agasajo. Se recordaban los 56 años de la creación del Estado judío; la noche anterior, en el Luna Park, se realizó un acto masivo para toda la comunidad hebrea local.
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