2 de agosto 2004 - 00:00

Grave: tras 7 días no hay novedades del joven Nicolás

Cientos de vecinos y amigos de la familia se convocaron el viernes frente a la casa de los Garnil, en La Horqueta, para pedir por la liberación de Nicolás y mostrar su apoyo a sus padres y hermanos. También participó Juan Carlos Blumberg.
Cientos de vecinos y amigos de la familia se convocaron el viernes frente a la casa de los Garnil, en La Horqueta, para pedir por la liberación de Nicolás y mostrar su apoyo a sus padres y hermanos. También participó Juan Carlos Blumberg.
El joven Nicolás Garnil, hijo de un médico especialista en diagnóstico por imágenes y de una médica ginecóloga, cumplió ayer una semana en cautiverio y sigue en manos de un grupo de delincuentes, que lo secuestró en la localidad bonaerense de Beccar, partido de San Isidro. Al cierre de esta edición no se habían registrado novedades del caso ni tampoco el curso que habían tomado las negociaciones, que se sabe que hasta el sábado permanecían trabadas porque los captores no habrían accedido a disminuir la cifra del rescate exigido.

El párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Merced, de La Horqueta, a la que concurría Garnil el día que lo secuestraron (domingo 25 de julio), pidió ayer a los delincuentes que procedan a liberar al joven y clamó para que «todo se termine de una vez».

El religioso visitó además la casa de la familia Garnil, ubicada en Julián Navarro al 4200, en La Horqueta, para darle su apoyo, y rogó que los secuestradores «se conmuevan, abran su corazón» y liberen al adolescente. El párroco Sergio Beliera prefirió no dar detalles de las negociaciones que la familia de Nicolás lleva adelante con los raptores.

El sábado, se dio a conocer que los secuestradores de Nicolás mantenían firmes sus pretensiones económicas y que exigían cumplir con lo requerido para proceder al rescate.

También se informó que la familia del joven no está en condiciones de pagar ese dinero.

Los delincuentes ya entregaron a los Garnil una prueba de vida que, según revelaron fuentes de la investigación, consistió en un dato sobre la familia, muy personal, que sólo el joven podía conocer. Esa prueba de vida es fundamental, además, para identificar a los verdaderos secuestradores, pues desde que comenzó la extorsión para la liberación, los investigadores estuvieron preocupados para que no se registre lo que en la jerga de la delincuencia se denomina «mejicaneada», es decir, que otra banda se haga pasar por los captores y se apoderen del dinero.

Como se recordará, los secuestradores le cortaron el paso al estudiante en dos autos, cuando se dirigía a una misa; y, tras amenazarlo con armas largas, en la esquina de José Ingenieros y Esnaola, de Beccar, lo secuestraron.

Amigos, vecinos y familiares de los Garnil realizaron el viernes una marcha en reclamo de la liberación del joven, de la que participó el empresario Juan Carlos Blumberg.

Por su parte, ese mismo día, se dio a conocer la aparición del fabricante de bicicletas Raúl Vidal en Asunción del Paraguay. Vidal, que había desaparecido el martes en el partido bonaerense de Lanús, involucró al Municipio de Lanús entre los responsables de su presunto secuestro.

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