15 de marzo 2005 - 00:00

Hirieron al abogado del viudo de García Belsunce

El abogado José Licinio Scelzi, defensor de Carlos Carrascosa, viudo de María Marta García Belsunce, fue apuñalado ayer en una pierna cuando se negó a entregar la llave de una caja fuerte durante un asalto cometido por tres delincuentes en su estudio jurídico del centro porteño. La comisaría primera informó que el episodio ocurrió en las oficinas que Scelzi tiene en el décimo piso del edificio situado en Corrientes 545, entre San Martín y Florida.

Hasta ese lugar llegaron tres hombres, uno de ellos vestido con el uniforme de un correo privado, quien portaba sobres vacíos con el nombre de ese estudio y otro situado en el tercer piso. En los dos bufetes utilizaron el mismo sistema para ingresar. El ladrón disfrazado de cartero llamó a las puertas y, cuando una empleada fue atender, la empujaron e irrumpieronlos tres, dos de ellos con armas en las manos. Tras robar dinero y objetos personales, los ladrones ataron de pies y manos a los empleados y directivos del estudio del tercer piso con precintos que se utilizan para sujetar manojos de cables. Tras taparles las bocas con cintas de embalar, se dirigieron al décimo, donde están las oficinas del defensor de Carlos Carrascosa, acusado de ser el asesino de su esposa María Marta García Belsunce.

Allí estaban Scelzi y seis personas más, con quienes actuaron de la misma manera que en el tercer piso.

Maniataron y amordazaron a los siete ocupantes del lugar, se llevaron dinero en pesos y dólares, celulares, relojes, perfumes de las víctimas y una colección de pipas de Scelzi. La diferencia con lo ocurrido en el tercer piso surgió cuando los ladrones vieron una caja fuerte cerrada y le exigierona Scelzi las llaves para abrirlas. No se sabe si el abogado de Carrascosa no tenía las llaves en ese momento o si no quiso entregarlas; lo cierto es que uno de los asaltantes se enfureció y tomó un cortapapeles en forma de daga del escritorio de Scelzi y lo apuñaló en una pierna. Los gritos de las empleadas que sucedieron a la agresión llamaron la atención de un vecino, quien avisó al portero, y ambos, al asomarse por el hueco de la escalera, vieron a los tres delincuentes bajando a gran velocidad.

• Forcejeo

El portero avisó a su ayudante, que estaba en la planta baja, quien cerró con llave la puerta principal justo en el momento en que llegaban a ese lugar los tres delincuentes, con quienes comenzó a forcejear. Policías de la Comisaría 1ª que recorrían la zona en patrullero observaron la escena desde la calle, bajaron del móvil y el ayudante de portero les franqueó la entrada.

Los asaltantes, al ver a los policías, volvieron sobre sus pasos y trataron de escapar subiendo otra vez las escaleras, pero fueron atrapados y reducidos por los agentes. Los mismos policías convocaron a una ambulancia del SAME, cuyo personal curó en el lugar la herida de Scelzi, quien no quiso ser trasladado a un centro de salud.

En cuanto a los nombres de los estudios robados y los pisos donde estaban situados, luego transcriptos en los sobres que los ladrones utilizaron como cebo, los habían obtenido con una inteligencia previa.

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