En episodios distintos, fueron secuestrados dos jóvenes en el conurbano y -en los dos casos-tras tirotearse con efectivos policiales resultaron liberados. Uno de los hechos se inició ayer en el partido bonaerense de Avellaneda, cuando un muchacho fue privado de su libertad por tres delincuentes que lo llevaron hasta Constitución y lo mantuvieron como rehén por espacio de dos horas. El otro rapto ocurrió el domingo, cuando un joven de 21 años fue secuestrado cuando circulaba en automóvil por una calle del partido de San Martín y fue liberado horas después, tras un intenso tiroteo entre los captores y la Policía. • El primero de los casos terminó en territorio porteño con un detenido que estaba en libertad condicional, condenado por un intento de asesinato y tenía un arma robada perteneciente a la Policía Federal.
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A los tiros se inició una persecución que se extendió hasta inmediaciones del cruce de Cochabamba y Salta, donde los tres delincuentes bajaron del auto con el joven propietario como escudo. En el tiroteo un policía recibió dos balazos. Dos de los asaltantes lograron huir, mientras que el tercero se introdujo en un estacionamiento situado a pocos metros, con la víctima como rehén, a quien mantuvo tomada del cuello y mien-tras tanto le apuntada en su cabeza. El estacionamiento fue cercado por personal policial y del Grupo Especial de Operaciones Federal (GEOF), quienes iniciaron una negociación con el asaltante para que se entregara.
Unas dos horas después de mantener cautivo al joven en el garaje, el delincuente salió a la calle con el rehén y, antes de entregar el arma, intentó escapar corriendo, aunque fue reducido por la Policía.
• El segundo episodio, se inició cuando un joven de 21 años que se aprestaba a estacionar su automóvil en proximidades de la céntrica inter-sección de las calles Cerrito y Pueyrredón, en San Martín, fue interceptado por tres delincuentes armados que lo obligaron a reanudar la marcha hacia otro lugar.
Tras la captura del muchacho, los delincuentes se comunicaron telefónicamente con su padre y le exigieron el pago de un rescate. Los policías se acercaron discretamente al lugar y advirtieron con sorpresa que en ese momento los secuestradores sacaban a su víctima del baúl del automóvil. Se originó un fuerte tiroteo que terminó con uno de los delincuentes heridos y el secuestrado, en libertad.
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