26 de noviembre 2004 - 00:00

Ibarra alimenta polémica sobre despenalización

Aníbal Ibarra levantó ayer el discurso a favor del aborto que el ministro Ginés González García retomara esta semana, justo en momentos en que se encuentra en el país el cardenal Renato Martino, presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz del Vaticano. Precisamente el cardenal Martino, quien ayer fue recibido por la vicegobernadora de la provincia de Buenos Aires, Graciela Giannettasio, viene recalcando que «todo católico debe promover la cultura de la vida desde la concepción», como se sabe una política contraria a la que difunde el ministro de Salud, y ayer el jefe de Gobierno porteño. Martino es el principal vocero del Vaticano de la causa antiabortista.

Ibarra
sostuvo que no se puede «seguir discutiendo la legalidad del aborto en los casos de mujeres que han sido violadas, cuando en otros países es un tema resuelto. El Estado debe acompañar a las mujeres para que no enfrenten solas esa dura situación». El jefe porteño celebró, de esa forma, el Día Mundial de la No Violencia contra la Mujer, en el que dio a conocer una línea gratuita (0-800-68537) para denuncias de violaciones, junto con la directora de la Mujer del Gobierno porteño, Carmen Storani.

«Incentivamos la denuncia de los actos de violencia sexual, poniendo a disposición de los ciudadanos la información necesaria sobre los organismos del Estado encargados de brindar asistencia y atención. De este modo, también evitamos que las víctimas sufran un doble castigo, para que a la violencia no se le sume la incomprensión y la discriminación»,
dijo Ibarra.

González García, más resueltoa ampliar el permiso de los abortos, había dicho que la despenalización del aborto permitiría mejorar los tratamientos, pero dijo que «es una medida tan fuerte que no puede tomarla sólo la salud pública» y es algo que «deberá debatirlo la Legislatura».

«Desde el punto de vista de la salud pública, es evidente que si estuviera despenalizado el aborto, probablemente mejoraríamos los tratamientos y las cosas no se harían de esta manera», sostuvo aludiendo a las interrupciones de embarazos que se practican en la ilegalidad.

«Obviamente -reflexionó el ministro- una actividad que se legaliza deja la clandestinidad, deja de hacerse donde se está haciendo en estos momentos, que son los lugares peores y muchos de ellos tienen consecuencias como la mortalidad materna.» Insistió incluso con que «medio millón de mujeres» mueren al año por abortos, estimación que se realiza «con la cantidad de internaciones por las consecuencias del aborto mal realizado».

Por otra parte, reconoció que «estuvimos al borde de que no se pudieran distribuir anticonceptivos, cuando en cualquier farmacia se compran. O sea, son cosas muy duras, que la Argentina reacciona todavía con un conservadurismo tremendo», se quejó.

Más acotado, Ibarra propuso despenalizar la interrupción de los embarazos sólo en los casos en que surgieran como consecuencia de una violación, tal como propuso su hermana, la senadora Vilma Ibarra, en el Congreso.

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