26 de abril 2004 - 00:00
Impactante
Juan Carlos Blumberg dio anoche otra prueba de templanza cuando por TV, en directo y ante miles de espectadores, escuchó la reproducción de los escalofriantes diálogos que mantuvo con los asesinos de su hijo Axel cuando éstos lo tenían en cautiverio. Esos testimonios, escuchas registradas por la SIDE, se complementaron con fotografías secuestradas en allanamientos, y muestran a los presuntos responsables del crimen fotografiados a lo Jesse James exhibiendo armas poderosas y sonriendo ante la cámara. Estremecedor que Blumberg se expusiera a esa escucha de un capítulo tremendo de su vida personal, pero que admite como parte de la cruzada que ha emprendido contra la inmovilidad de las instituciones ante la imparable ola de crímenes.
-
Cuándo cobro ANSES: jubilados, AUH, desempleo y el resto de las prestaciones del lunes 6 de abril
-
Alerta por ciclogénesis en el AMBA: advierten por lluvias fuertes durante 48 horas
Esta es la imagen de los asesinos de Axel que Canal 9 difundió ayer junto a escuchas telefónicas. Carlos Díaz -izquierda-es quien le disparó al joven, junto a su hermano, José, están detenidos. La foto -y otra en la que se ve a Carlos Díaz con un cigarrillo de marihuana- estaba en poder de la SIDE.
Juan Carlos Blumberg:
¿Hola?
Secuestrador: ¿Cómo andás? ¿Todo bien, cuánto juntaste?
J.C.B.: Escuchame, yo lo que necesito.... Dejame hablar
con Axel, yo no sé si...
S.: Bueno, ya voy a hablar... yo te la voy a hacer corta. ¿Querés prueba de vida? ¿Querés que te mande un par de dedos?
J.C.B.: No, un par de dedos no quiero, quiero que me lo ponga al teléfono.
(...)
S.: Decime cuánto tenés, papá, dale...
J.C.B.: Tengo 6.750.
S.: ¿Pesos?
J.C.B.: Sí.
S.: No, ¿sabés lo que te faltatodavía? Por lo menos cincuenta lucas me tenés que rescatar, por lo menos.
J.C.B.: No, ¿pero de dónde las voy a sacar?
S.: Dale, estúpido, ¿tanto vas a tardar para levantar el teléfono? Pasame con la madre del guacho ¿a ver?
J.C.B.: No está la madre. La madre está con un problema de salud terrible, con toda esta situación no puede ni hablar.
S.: ¿Dónde está?
J.C.B.: ¿Cómo dónde está?
S.: ¿Dónde está la mina, la
c... de tu madre?
J.C.B.: ¿Cómo dónde está la mina?
(...)
S.: Juntá la plata, no metas a la gorra, después te llamo. Juntame 30 lucas, no me interesa como las juntes, chau.
2.000 pesos más y le adelanta que volverá a llamar al otro día para arreglar el lugar. Así, se produce la última conversación, en donde se acuerda el pago.
S.: Bueno, ¿en qué auto andás?
J.C.B.: Con un Clio.
S.: ¿Qué color?
J.C.B.: Verde claro.
S.: Venite solo
J.C.B.: Sí.
S.: ¿En qué parte estás vos, en Martínez?
J.C.B.: Sí.
S.: Bueno, esperame ahí en Panamericana y 202.
J.C.B.: ¿En Panamericana?
S.: Y 202. Bueno te veo ahí, salí ya para ahí, dale, que así lo terminamos, dale...


Dejá tu comentario