Londres (ANSA, SNI, EFE) - Amnistía Internacional (AI) denunció ayer en su informe anual a la Argentina por los continuos casos de torturas y malos tratos a manos de guardias penitenciarios y funcionarios encargados de hacer cumplir la ley en ese país. «El trato a detenidos es cruel, inhumano y degradante», según el informe, que reconoce en cambio «avances en el procesamiento de los autores de violaciones a derechos humanos cometidas en el pasado en el marco de la Operación Cóndor», es decir, durante las dictaduras militares sudamericanas de los años '70/'80. El informe critica la violación de los derechos humanos en todo el mundo y le adjudica a Estados Unidos la mayor responsabilidad en esas violaciones.
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El portavoz de la Casa Blanca-(gobierno de George Bush), Scott McClellan, lo calificó «de rídiculo» porque la organización humanitaria internacional dijo que «la base norteamericana de Guantánamo en Cuba es el Gulaj de nuestros tiempos». En ese lugar los norteamericanos tienen recluidos a prisioneros de guerra de Irak y Afganistán sospechados de tener vínculos con la organización terrorista Al-Qaeda y a quienes los mantiene detenidos sin proceso judicial y bajo denuncias de torturas y castigos corporales y psicológicos. Mc-Clellan dijo que las acusaciones de AI «no se apoyan sobre hechos» y que su país conduce a Afganistán e Irak «hacia la libertad y democracia».
Con relación a la Argentina, sostiene que «los piqueteros establecieron cortes de vías públicas y, en ocasiones, ocuparon lugares de trabajo. Se detuvo a manifestantes y líderes populares y se presentaron cargos contra ellos, que en algunos casos denunciaron haber sido víctimas de malos tratos. Hemos recibido informes de malos tratos infligidos a detenidos, menores incluidos, en comisarías de Policía. Hubo denuncias de trato inhumano, cruel y degradante infligido a los presos de las prisiones provinciales, como las de las provincias de Buenos Aires y Mendoza».
• Indígenas
Ecuador, Paraguay, Cuba y Venezuela deben mejorar las condiciones de reclusión de los prisioneros, además de respetar los derechos de los indígenas. En Paraguay, estos últimos fueron «sometidos a malos tratos al discutir cuestiones relativas a la tenencia de la tierra y reclamos sociales». Sobre Cuba, dice que en 2004 «había por lo menos 70 presos de conciencia, la mayor parte de ellos recluidos desde la campaña de represión del movimiento disidente de 2003, a quienes se les está negando atención médica y se encuentran detenidos en condiciones infrahumanas».
En Colombia, la situación de los derechos humanos sigue siendo crítica por la violencia e impunidad con que actúan los grupos parapoliciales y su vínculo con el ejército y las fuerzas del orden. En Chile y Uruguay se registraron adelantos, aunque «siguen siendo motivo de preocupación los casos de abusos y torturas en las cárceles». En Brasil presenta el mismo panorama y denuncia «ineficacia,violencia y corrupciónpolicial. Los escuadrones de la muerte cometen ejecuciones (fusilamientos) extrajudiciales sobre presuntos delincuentes». En México, denunció maltratos y abusos contra mujeres indígenas en Chihuahua, y acusó al gobierno de Vicente Fox de «traicionar su promesa de defender garantías constitucionales. Según la directora de AI, Irene Khan, los gobiernos desprecian cada vez más el imperio de la ley.
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