Las empleadas, pensando que se trataba de proveedores que llevaban mercadería, los atendieron, momento en que uno de ellos sacó un arma, les apuntó y les dijo en voz baja: "No se asusten, esto es un asalto".
Luego, bajo amenazas con armas, los delincuentes obligaron a las trabajadoras y a la cliente a bajar al sótano del local, tras lo cual intentaron cargar una caja fuerte que había en el local en el carrito que llevaban.
Pero, como al parecer ese carrito no les servía, uno de los asaltantes se retiró y regresó instantes después con otro más grande.
Los movimientos llamaron la atención de un vigilador privado que custodiaba un comercio de la vereda de enfrente, quien alertó a una mujer policía lo que sucedía.
La agente pidió ayuda a Comando Radioeléctrico, cuyos efectivos llegaron hasta el local y apresaron a los ladrones.
En poder de uno de ellos se secuestró una pistola Bersa calibre 9 milímetros, además de los dos carritos y de un automóvil que estaba en un estacionamiento cercano.
Los detenidos fueron trasladados a la sede la comisaría primera, donde quedaron a disposición del juez en lo criminal de instrucción en turno de esta Capital.
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