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El invento «combina nariz con lengua y detecta las propiedades del olor y del gusto en forma simultánea», añadió el experto. Precisó que «el instrumento puede saber si una porción de alimento es recién comprada o si estuvo uno o dos días en la heladera, por el olor que me da el artefacto».
«Es que tener un olfato artificial selecto acompañado de un paladar refinado permite descubrir anomalías en líneas de producción o en puntos de consumo», enfatizó.