Un joven agente penitenciario de 24 años, que también trabajaba como remisero, fue salvajemente asesinado de más de 30 puñaladas por una banda de entre cinco y ocho sujetos, que lo atacó en las calles de La Plata.
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El crimen se produjo en las calles 89 y 29, en la capital bonaerense, y hasta el momento no hay ninguna persona detenida por el sangriento episodio.
La víctima fue identificada como Maximiliano Oscar Videla, quien vivía junto a sus padres y hermanos en una casa de Altos de San Lorenzo y era papá de una bebita de 10 meses.
El joven había ingresado al Servicio Penitenciario bonaerense hacía un año y medio, y se desempeñaba como suboficial en la Alcaidía de los Tribunales de Lomas de Zamora.
De acuerdo con lo informado por los investigadores del caso, el joven presentaba más de 50 puñaladas repartidas entre el pecho, el abdomen, los brazos y la espalda.
Por ese motivo, pese al esfuerzo de un compañero, que lo llevó de urgencia hasta el hospital San Juan de Dios, ya era tarde.
Hasta el momento, no hay confirmaciones respecto del móvil del hecho: la familia habla de un asalto y los investigadores de una discusión.
El violento episodio, según contó Ernesto Oscar Videla, padre de la víctima, ocurrió cuando su hijo, que además se desempeñaba como remisero en una agencia de las calles 22 y 89, fue a buscar a un pasajero a unas pocas cuadras, a bordo de su Ford Escort.
En ese interín y, antes de llegar a la dirección requerida, alcanzó a llamar por celular a su única hermana -tenía otros 5 hermanos-, a quien le comentó que, después de ese viaje, pensaba pasar por la casa a comer algo.
Sin embargo, nunca llegó a ese lugar, ya que, por motivos que se intentan determinar, Videla fue rodeado por varios sujetos, presumiblemente de corta edad y conocidos del barrio, al menos algunos de ellos, quienes "lo comenzaron a 'bardear'", señaló su padre.
"Eso lo pudo escuchar mi hija. Escuchó cuando alguien lo patoteaba, pero la comunicación se cortó. Al rato, nos enteramos de todo", señaló.
Videla destacó que su hijo "era un laburador. Con sólo 24 años, se rompía 'el lomo' entre el Servicio Penitenciario, donde ganaba $ 1.200 por mes, el remis y su verdadera pasión, los chicos".
Es que el joven, que siempre jugó al fútbol en el club Alumni de Los Hornos, se hizo árbitro y se desempeñaba con gran suceso en los torneos de la Liga Independiente de Fútbol Infantil Platense Amateur (Lifipa).
"Era un apasionado de lo que hacía. Un chico simple, sin maldad. Quería crecer, tener algo para su hija. Pero lo mataron de la peor manera y, lo más triste, es que nadie vino a mi casa a dar la cara", se quejó el padre.
"A mi hijo, se ve, le quisieron robar. No tenía las zapatillas puestas. Y por lo que sabemos, el que lo mató es hijo de un hombre que habría pasado la mayor parte de su vida preso. Esa es la Justicia que tenemos, los derechos humanos", afirmó indignado.
De acuerdo con fuentes de la investigación, en la que tomó intervención la fiscal Leila Aguilar, aún no había detenidos por este caso, más allá de las pistas firmes que, trascendió, se lograron reunir respecto de los autores del crimen.
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