Alrededor de 100 vecinos intentaron "linchar" a tres hombres acusados por presuntos abusos sexuales, en un sector del barrio Altos de San Lorenzo, en esta ciudad, según informaron fuentes policiales.
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Los incidentes se prolongaron durante más de dos horas y, aunque el peligro fue grande, no se registraron heridos.
En medio de los incidentes, hubo insultos, piedrazos y hasta dos autos incendiados.
En tanto, la Policía dispuso un fuerte operativo de seguridad y así logró sacar a los sospechosos del lugar en el que se encontraban.
Fuentes policiales indicaron que los incidentes estallaron cuando algunos piedrazos aislados se convirtieron en una "lluvia" de proyectiles contra estos tres domicilios, situados en la calle 20 entre 82 y 83; 82 esquina 20 y 22 entre 81 y 82.
Los piedrazos provocaron las roturas de todos los vidrios del frente de las viviendas, de acuerdo con lo señalado en la edición de la fecha del diario El Día de esta ciudad.
La situación, con el correr de los minutos, se descontroló por completo e incluso los manifestantes quemaron dos vehículos propiedad de uno de los sospechosos, cuyas identidades no trascendieron.
La Policía llegó al lugar en momentos en que todo era un caos y tardó un buen rato para poder encausar los ánimos y evitar que tantos deseos de venganza alcanzaran a sus destinatarios.
Voceros del caso explicaron que, más allá de las declaraciones testimoniales que se recibieron en la comisaría 8va, "no hay elementos que permitan acreditar la veracidad de esos dichos.
Por ahora no son más que comentarios o imputaciones verbales en contra de los sospechosos.
"Todo será motivo de investigación, pero de las consultas realizadas surgió que estas tres personas no cuentan con pedidos de captura activos de parte de la Justicia local", agregaron las fuentes.
Los tres hombres, de 64, 72 y 74 años, tuvieron que ser retirados del lugar bajo estrictas medidas de seguridad y hasta con chalecos antibala colocados, más allá de que no se salvaron de los insultos, las piedras y del incendio de dos vehículos, por lo que se tuvo que llamar de urgencia a los bomberos.
El operativo policial fue encabezado por los capitanes Gustavo Sisti y Walter García, quienes dispusieron una custodia para las viviendas de los acusados, ante la posibilidad de nuevos desmanes, aunque trascendió que, por cuestiones lógicas, éstos buscaron refugio en su grupo de familiares.
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