Los procesados que se encuentran cumpliendo prisión preventiva a la espera de sentencias firmes pudieron participar hoy de los comicios por primera vez en el país, aunque se quejaron de la falta de propuestas de los candidatos para mejorar la situación de la población carcelaria.
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Con un sistema de votación similar al de los ciudadanos argentinos que residen en el exterior, alrededor de mil internos del Servicio Penitenciario Nacional pudieron emitir su voto en 20 unidades de 11 provincias.
Sin embargo, la mayoría de ellos lo hicieron en Devoto, Ezeiza y Marcos Paz, que son aquellas unidades carcelarias que alojan casi con exclusividad a procesados.
Un problema a la hora de enfrentar el acto electoral era que más de la mitad de la población carcelaria ingresa a los penales sin documentación, por lo que muchos quedaron fuera de la posibilidad de votar.
En el Complejo Penitenciario Federal número 1, de Ezeiza, votaron 192 detenidos, entre el pabellón "Jóvenes Adultos" (entre 18 y 21 años) y el de "Adultos" (más de 21 años).
El Servicio Penitenciario junto al Ministerio de Justicia organizaron una visita de los medios de prensa a este Complejo, para dar a conocer el novedoso sistema que emana del decreto 1291, que derogó el artículo tercero de la ley 19.945 del Código Electoral Nacional.
Este artículo impedía la inclusión en los padrones de las personas privadas de la libertad, situación que violaba los derechos instituidos por la Constitución Nacional y la Convención Americana de los Derechos Humanos.
Las autoridades de mesa no podían pertenecer al personal del Servicio Penitenciario, por lo que se requirió el servicio de docentes bonaerenses que trabajan en las cárceles.
Sólo un grupo reducido de los votantes en la unidad de Ezeiza fueron autorizados a dialogar con la prensa, debido a una medida judicial y en algunos casos a la falta de voluntad de los votantes.
Un joven de 18 años, Maximiliano F., se mostró "contento de tener el derecho de votar" y manifestó que su padre le explicó "cómo hacerlo".
Maximiliano también dijo que pudo conocer a los candidatos "por televisión y algún folleto que llegó del Ministerio".
El chico aprovechó para manifestar su desagrado por "la comida de la cárcel" y contó que tiene "una hija de dos años" y que lamenta no poder compartir "el tiempo con ella".
A la hora de contar sus problemas con la justicia, Maximiliano agachó la cabeza, y confesó con los ojos húmedos que espera una "condena de ocho años por robo".
Otro joven, Leandro G., quería contarle a todo el mundo que saldría en "un par de años" para ser una "persona de bien, trabajar y formar una familia".
Leandro, de 20 años, aseguró estar "feliz" por votar por primera vez, ya que eso lo hace sentir que es "tenido en cuenta por la gente de afuera".
Este joven, de pelo cortito, destacó la importancia de tener "el sello en el documento", para mostrarle a las "otras personas cuando salga".
En el pabellón que alberga a los mayores de 21 años, se podía ver a personas con mayor experiencia cívica, al punto que muchas de ellas ya tenían votos marcados en sus libretas.
Nicolás G., un detenido de 52 años, puntualizó haber tenido "militancia en la Juventud Peronista" y consideró un "avance importante poder votar estando detenido".
Sin embargo, Nicolás, que se encarga del cuidado de la biblioteca, se lamentó de que ningún político se acercó a los penales y que no tuvieron "información sobre los candidatos".
Un reclamo generalizado realizado por los internos es la lentitud en los procesos judiciales y encontrarse detenidos durante mucho tiempo sin condena.
A su vez, resaltaban que según lo poco que sabían, no hubo candidatos que abordaran el tema de los problemas de los detenidos sin sentencia firme.
Nicolás lamentó que tal vez ahora "que los presos votan", los políticos "aparezcan para hacer campaña".
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