29 de agosto 2007 - 00:00
Multimillonaria Leona Helmsley le dejó a su perrita u$s 12 millones de herencia
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En su testamento la anciana, que murió con 87 años de un paro cardiaco en su residencia veraniega en la localidad de Greenwich, en el vecino estado de Connecticut, también lega quince millones a su hermano, 20 millones a repartir entre dos de sus nietos, cien mil dólares para su chófer y el resto para el fondo caritativo que lleva su nombre y el de su esposo.
En los últimos años Leona Helmsley, quien comenzó como secretaria de una agencia inmobiliaria y tras su tercer matrimonio llegó a controlar más de 120 edificios de la Gran Manzana, raramente aparecía sin su mascota en los brazos, que ahora deberá ser cuidada por su hermano, Alvin Rosenthal.
Este generoso trato contrasta con el concedido por una de las mujeres más ricas del mundo (la 369, según el último listado de Forbes) a otros dos nietos, a los que no les ha dejado nada, "por razones que ellos conocen sobradamente", según el testamento.
La herencia que recibirán los otros dos nietos, hijos de su único descendiente, Jay Pnazirer, quien murió en 1982, está supeditada a que cumplan determinadas exigencias, como visitar la tumba de su padre al menos una vez al año, "preferiblemente" en el aniversario de su muerte.
Para comprobarlo, se instalará un libro de visitas en el barroco mausoleo, que cuenta con doce columnas de granito y unos grandes ventanales oscurecidos, con el "skyline" de Nueva York labrado en sus cristales, y que está rodeado de un pequeño bosque con árboles de boj y un arce japonés.
La millonaria poseía una fortuna inmobiliaria que heredó de su esposo y que incluía, además de una cadena hotelera de lujo en Manhattan y Sarasota (Florida), la gestión del emblemático rascacielos Empire State.


