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12 de agosto 2010 - 23:20

Otro robo en un edificio de Palermo

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Rubén Quiroz
Un ingeniero y su hijo adolescente fueron asaltados en su departamento del barrio de Palermo por dos delincuentes armados que, tras atarlos y golpearlos, les robaron 2.000 dólares y joyas.

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El hecho ocurrió en un edificio situado en Ecuador 1568, a cuatro cuadras de la comisaría 19na. y a 17 de donde en esos momentos se desarrollaba una toma de rehenes, en Araoz al 1900.

Fuentes policiales informaron que todo comenzó cuando el ingeniero Rubén Quiroz llegó al palier de su edificio y vio en el lugar a dos sospechosos que abordaron el ascensor con él.

"Estaba de vacaciones esta semana, me fui a pescar. Volví, dejé la bicicleta en otro departamento que tengo por acá en el barrio, vine, abrí la puerta del edificio, toqué el ascensor, se abrió la puerta y de atrás de las paredes que está el hueco de las escaleras salió una persona vestida de negro", relató la víctima.

El ingeniero dijo, en la puerta del edificio donde se registró el hecho que la situación le resultó absolutamente extraña, más cuando, apareció un segundo hombre y ambos se subieron con él al ascensor.

"En el ascensor sacaron un arma de color gris, tipo revólver, y en ese momento uno me dice: `Esto es un asalto, vamos a tu departamento`", contó. La víctima recordó que cuando llegaron a la puerta de su casa los delincuentes le dijeron que no hablara fuerte para que no los escucharan los vecinos, se colocaron medias de nailon en la cabeza y le preguntaron si había más personas en el departamento.

"Les dije que podía estar alguno de mis hijos mellizos. Uno de los ladrones se fue al fondo, recorrió el departamento, volvió y dijo `hay un pibe, pero ya está tranquilizado`", explicó Quiroz al contar que su hijo José, de 16 años, había sido reducido.

El profesional relató que lo llevaron al dormitorio donde estaba su hijo y que allí comenzaron las amenazas para obtener dinero. "Empezaron a apuntarle a mi hijo. Tenían dos pistolas, una cada uno. Comenzaron a apretarme, a decirme que querían plata, que ellos venían sólo por plata", señaló.

Quiroz afirmó que les reveló que en el taparrollos de esa habitación tenía escondidos 2.000 dólares y que él mismo les buscó las herramientas para que desatornillaran la tapa de la persiana. La víctima relató que cuando los delincuentes consiguieron ese dinero, no se conformaron y le dijeron: "Nosotros no venimos por esto, acá hay setenta mil dólares de una operación de una compra de un departamento".

Para Quiroz, el dato era falso y fue un método para presionarlo porque no tenía ese dinero en la casa y no estaba por realizar ninguna operación inmobiliaria. "Era mentira, se la juegan por si en la casa hay más dinero", dijo al respecto.

El ingeniero indicó que en esa habitación los ataron con "precintos y cinta de embalar" y que en ese momento se pusieron más violentos y le pegaron. "Recibí golpes. Me rompieron los anteojos pegándome un golpe en la cara. A mi hijo no le pegaron, me decía `papá quedate tranquilo`", recordó. El robo terminó a los "veinte o treinta minutos", según estimó la víctima, y los ladrones se fueron de la casa con un juego de llaves.

"No eran improvisados para nada, se guardaron enseguida la llave del departamento para poder salir. No estaban drogados, eran profesionales y de unos treinta años, más o menos", comentó.

Quiroz dijo que está convencido de que se trató de un "robo al azar" porque no sabían su nombre ni ningún dato suyo y se mostró satisfecho por "haberla sacado bastante barata". El profesional contó que se hizo un chequeo médico en un sanatorio privado y que más allá de algunos dolores en las costillas por los golpes, se encuentra bien.

El caso es investigado por la comisaría 19 y el fiscal de instrucción porteño Juan Andrés Necol. Mientras ocurría el asalto al ingeniero, en un departamento del sexto piso de Aráoz 1947 cuatro delincuentes armados aún mantenían a una familia de rehén tras un intento de robo.

En este caso, los asaltantes se atrincheraron unas 10 horas, durante las cuáles privaron de su libertad a la portera, su nieta, su hija y su yerno. Tras una extensa negociación con la policía, los ladrones, de entre 19 y 25 años y con antecedentes por asaltos similares, fueron liberando sanos y salvos a las víctimas y cuando llegaron sus familiares, decidieron entregarse.

En forma paralela, a la vuelta de ese edificio, en Julián Alvarez al 1800, asaltantes armados robaron a las 9 dos camionetas Honda y un auto Accord cero kilómetro de una concesionaria.

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