Se ampararía en la estadística Néstor Kirchner para justificar su comentario sobre que la Argentina es «un país muy seguro» o, por lo menos, más seguro que los más inseguros. No pudo evitar reacciones, algunas muy acaloradas que reflejan el malestar por la imparable ola de inseguridad. Lo hizo, por ejemplo, Juan Carlos Blumberg, una víctima paradigmática de la violencia. También Bernardo Neustadt, quien anoche, a través de «Hora Clave», el programa de Mariano Grondona, envió una carta pública al Presidente refutando sus expresiones. La estadística no alcanza, menos cuando se habla de vidas humanas, para apaciguar el pánico social. O, en todo caso, debería entender que los números tienen otras expresiones: por ejemplo, los 5.085.000 de firmas que logró el petitorio Blumberg en su cruzada para pedir una política más efectiva en la lucha contra la delincuencia. Así y todo, en Buenos Aires está propuesta para asumir como jefe de los fiscales una dirigente que, como diputada, se opuso al endurecimiento de las penas. Se trata de la ultra-duhaldista María del Carmen Falbo, contra quien Blumberg comenzará hoy a juntar firmas para tratar de impedir que sea designada al frente de la Procuración de la Suprema Corte bonaerense.
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