4 de enero 2005 - 00:00

Por baja de secuestros, hay menos control en conurbano

Donde hace un mes se veían patrulleros y uniformados, realizando operativos de control del tránsito en forma permanente, ahora no hay nadie. Los operativos cerrojo que, en pleno auge de los secuestros, se realizaban en autopistas y avenidas se suspendieron para destinar esos efectivos a otras tareas de prevención.
Donde hace un mes se veían patrulleros y uniformados, realizando operativos de control del tránsito en forma permanente, ahora no hay nadie. Los operativos cerrojo que, en pleno auge de los secuestros, se realizaban en autopistas y avenidas se suspendieron para destinar esos efectivos a otras tareas de prevención.
Cuando arreciaban los secuestros, el gobierno bonaerense lo presentó como una herramienta eficaz para impedir el traslado de víctimas y, en paralelo, estorbar el desplazamiento de las bandas de delincuentes que se movían de un punto a otro del Gran Buenos Aires.

Pero a pocos meses de su puesta en marcha, los megaoperativos de control policial en las autopistas y principales arterias que comunican Capital Federal con el conurbano bonaerense, prácticamente, se opacaron y, en algunos lugares, directamente ya no existen.

Tanto en avenida Del Libertador, la General Paz, Acceso Oeste o la autopista La Plata-Buenos Aires, es notable la merma en la presencia de uniformados. Hace dos meses, los controles eran permanentes; ahora, donde todavía se realizan, se redujeron a algún momento del día.

Aquellas tareas, combinadas entre la Policía Bonaerense, Gendarmería, Prefectura y Policía Federal, se intensificaron en setiembre pasado cuando se desató la escalada de secuestros que alcanzó su pico máximo con el rapto de Patricia Nine, que permaneció 25 días en cautiverio.

Pero pasado ese vendaval, los controles se desvanecieron
.

Fuentes oficiales dijeron ayer que la reducción de los controles responde a un cambio de táctica: el personal que antes se destinaba a esas tareas de «cerrojo» ahora se destina a operativos de saturación en villas de emergencia o zonas calientes.

Por caso, los gendarmes que realizaban controles sobre la General Paz derivaron esas funciones en la Federal para colaborar, a pedido del ministro León Arslanian, con tareas en puntos de alto nivel de conflicto.

En diciembre, por caso, unos 300 efectivos de Prefectura, Gendarmería y Policía Federal realizaron un operativo sorpresa en la villa La Rana, en el partido de San Martín. Permanecieron allí desde las 14 hasta las 22.

Esa zona, considerada una de las más peligrosas del conurbano, había sido « visitada» tres meses antes por otro contingente policial encabezado por el ministro del Interior,
Aníbal Fernández, que debutó así como jefe político de las fuerzas federales.

Si las estadísticas son fieles, la baja registrada en la cantidad de secuestros avala la decisión oficial de « levantar» los operativos cerrojo.

En esa línea, se explicó que
los controles en autopistas, rutas y avenidas formaron parte de un «trabajo de coyuntura» para demostrar presencia policial y actuar rápidamente sobre delitos -sean secuestros u otro tipo de ilícitos-en el momento en que se estaban desarrollando.

Asimismo, se indicó que a pesar de que se redujeron, los controles no desaparecieron totalmente, y en forma intermitente, el Ministerio de Seguridad ordena la realización de
operativos «sorpresa».

• PBA II

En paralelo, el cambio táctico dispuesto por Arslanian incorporó, como estaba previsto, el debut de la Policía de Buenos Aires II que comenzó a patrullar tres distritos del conurbano: San Martín, Hurlingham y Tres de Febrero.

Según el mapa del delito elaborado por el Ministerio de Seguridad, ese triángulo conforma una de las zonas más calientes del Gran Buenos Aires y por eso se eligió como el primer destino de la PBA II que comenzó ayer a funcionar oficialmente. Pero el debut real se producirá a fin de enero cuando se inaugure la Estación (base de operaciones) de la nueva fuerza y los efectivos, guiados por un tutor, comiencen a desarrollar sus trabajos de prevención.

La PBA -que tendrá un nuevo escalafón de seis grados es conducida por el prefecto general
Heriberto Rattel con el grado de superintendente, el comandante mayor Luis César Almeida, con el grado de comisionado y el comandante mayor Guillermo Colla, con el grado de capitán, este último como jefe de la Estación San Martín.

Dejá tu comentario

Te puede interesar