Pero lo más penoso del «chivo» oficialista de la autotitulada «odiada» por el gobierno revista «Noticias» viene después: la misma encuestadora Equis, operando para el gobierno, dice que Cristina Kirchner supera en «intención de voto» con 83,3% a Chiche Duhalde, a quien le da apenas 19%, y a Ricardo López Murphy, con sólo 11,7. ¿El gobierno supondrá que alguien cree eso? Muy poco serio este medio del tan especial Jorge Fontevecchia. Además, si los presuntos «críticos odiados» por el gobierno, entre los que pretende ubicarse «Noticias» al crear una lista, publican notas con tanto favoritismo tipo felpudo, ¡qué se podrá creer de lo que publican «Página/12» y otros medios oficialistas totales...!
River, se asemeja a laArgentina de suelo fértil y todos los climas. Pero el país y el equipo de fútbol tienen un problema común: están subadministrados. El director técnico de River destaca cada vez que puede el orgullo que le producen sus jugadores peleando, forcejando, arañando, en un campo de juego o acudiendo a artilugios extradeportivos para sacar ventajas. Sus derrotas no son culpa de la subadministración (las expulsiones de Gallardo, Garcé y Sambueza o el cambio de Salas), sino de los arbitrajes. En la Argentina, el Presidente dice que les devolvió el orgullo a los argentinos al decir que no se debe pagar la deuda externa y violar los contratos más elementales (tarifas, ahorros a plazo fijo, jubilaciones, etc.). La culpa de los males del país no es por la inseguridad que provoca violar permanentemente las leyes sino por las empresas extranjeras, que quieren ganar dinero, y las recetas del FMI y Estados Unidos, que no quieren que se gaste más de lo que se recauda.
Boca Juniors es como un país bien administrado. Una conducción a cargo de Mauricio Macri saneó las cuentas y puso al fútbol en los primeros planos mundiales desde hace un lustro. Con menos recursos monetarios que River, porque los jugadores que vendió no eran grandes estrellas salvo excepciones (Riquelme y Samuel). Pero Macri puso al frente de su proyecto a un técnico capaz y honesto, tan buen administrador de los recursos humanos como él de los monetarios. Carlos Bianchi no da la ventaja de terminar un partido de fútbol con un hombre menos. Su equipo no entra en peleas ni busca la ventaja extradeportiva. No vacila en cambiar a las estrellas si bajan su rendimiento.
Definitivamente, Boca y River son dos Argentinas distintas.
Dejá tu comentario