Luego de
los desmanes
del
miércoles,
ayer los
usuarios
debieron
apelar a la
paciencia
para
soportar los
inconvenientes
y
demoras
que provocó
una medida
gremial en
los subterráneos
porteños.
Los usuarios de subterráneos vivieron desde las primeras horas de ayer otra jornada caótica, ya que cuatro de las cinco líneas prestaban servicios con importantes demoras, como consecuencia de la falta de formaciones para cumplir con el diagrama habitual. Los problemas afectaron puntualmente a las líneas B, C, D y E, con una «circulación mucho más espaciada», según dijeron y pudo constatarse.
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Los inconvenientes comenzaron por la mañana, como consecuencia de «un conflicto gremial». En tanto, la línea A y el Premetro mantenían ayer su servicio con el diagrama y sus frecuencias habituales.
Por otro lado, la empresa concesionaria de las cinco líneas de subtes y el Premetro denunció ante el Ministerio de Trabajo que hubo «sabotajes» durante los incidentes registrados la noche del miércoles, que culminó con graves destrozos.
Enojo
Según se dijo, el hecho se produjo por «los reiterados problemas y demoras, que provocaron la furia de los usuarios», quienes rompieron carteles indicadores y protestaron con golpes en molinetes y boleterías en la estación Bulnes de la línea D, porque los pasajeros mostraron su enojo luego de que les dijeran que no les devolverían el importe del boleto luego de un paro sorpresivo.
Sin embargo, ayer el servicio de la línea A de subterráneos sufrió inconvenientes debido a la realización de maniobras con las formaciones, lo que impidió la normal prestación del servicio. Los «inconvenientes de operatividad» se produjeron por espacio de sólo 15 minutos.
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