15 de marzo 2016 - 21:18

Tensión en Tandil: fue a ver al Indio y tomó un rehén durante asalto

Un delincuente fue detenido por asaltar un kiosco y tomar como rehén a su propietaria, a la que mantuvo amenazada con un cuchillo durante más de una hora, en la localidad bonaerense de Tandil.

El hecho se registró en las inmediaciones de la estación de ómnibus de la ciudad, cuando el hombre -que habría asistido al masivo show de Carlos "Indio" Solari- decidió atacar a la joven que administraba el pequeño comercio.

El violento episodio se inició en la noche del lunes cerca de las 22:00 cuando el asaltante, identificado como José Alberto González, oriundo de Mendoza, ingresó al kiosco situado en avenida Buzón al 495.

González había llegado a Tandil, aparentemente, para asistir al show que ofreció el fin de semana en esta ciudad serrana el excantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Un vecino de la zona advirtió que González extrajo un cuchillo e intuyó que tenía intenciones delictivas, por lo que avisó a la Policía. Poco después, al advertir el movimiento de uniformados, el hombre se abalanzó sobre la dueña del local, llamada Andrea Firpo, y la sujetó amenazándola con el cuchillo apoyado en la garganta.

De inmediato, el lugar fue rodeado por policías que arribaron en varios móviles y también acudió una ambulancia. El delincuente, siempre con amenazas sobre la mujer, se recluyó con ella en la parte posterior del local.

Uno de los policías, vestido de civil, inició las negociaciones tendientes a hacer deponer su actitud al delincuente, que de inmediato comenzó a enunciar una serie de demandas. En primer lugar, González exigió la presencia de medios de comunicación locales, para contar su "verdad" y garantizar su integridad.

Una vez que llegaron cámaras y reporteros a la zona, el asaltante sumó a su exigencias la presencia de un fiscal y también fue complacido por el instructor Damián Boren y su ayudante Alejandro Dalfonso.

A pesar de ver satisfechos sus pedidos, el delincuente no declinaba en su actitud y parecía sumar nerviosismo, por lo que llegó a dar fuertes golpes contra el techo de machimbre del local.

La toma de rehén comenzó su epílogo cuando González pidió un teléfono para hablar con su madre, a la que le expresó que fue discriminado y bajado de un micro en el que iba a retornar a su provincia.

Finalmente, el oficial Quintela, encargado de las negociaciones, logró su objetivo y convenció a González que se entregue, tras arrojar el arma blanca al interior del local, unos 75 minutos después de iniciado el incidente. Antes, el delincuente liberó a la comerciante, que permanecía en medio de un shock nervioso, por lo que fue llevada al Hospital Santamarina.

En el momento en que era trasladado hacia una patrulla, varias personas que se encontraban en la terminal de ómnibus intentaron agredir a González. "Vos no sos un ricotero, sos un delincuente", le gritaron a González algunos de los que intentaron agredirlo y que fueron contenidos por la Policía.

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