El martes falleció la modelo brasileña Ana Carolina Reston Macan, de 21 años.
Las muertes de una modelo y una estudiante víctimas de trastornos de anorexia y bulimia siguen conmocionando a la opinión pública brasileña, lo que llevó a las principales agencias de modelos a exigir exámenes médicos antes de contratar a una profesional.
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Estos exámenes servirán para constatar si las modelos padecen algún tipo de trastorno alimenticio y nervioso.
Aunque aún no hay fecha cierta para la adopción de la nueva medida, las empresas admitieron que "es un modo de prevenir posibles disturbios alimenticios, como la anorexia nerviosa y bulimia, además de otros problemas de salud".
"Es una manera de que las empresas tomen precauciones antes de contratar un profesional. Hay que verificar si esas personas necesitan tratamiento y luego sí, pensar en trabajar", dijo Ademir Albino, administrador de la agencia L'Equipe.
El anuncio de las agencias fue realizado en rueda de prensa, en la zona sur de la capital paulista, donde se dieron cita representantes de las empresas más importantes del país, como Ford, Ten, One, Elite, Merlyn, L'Equipe.
Las agencias respondieron así a la polémica generada a partir de la muerte de dos jóvenes.
El martes falleció la modelo brasileña Ana Carolina Reston Macan, de 21 años, en un hospital de San Pablo, con 1,70 de altura y 40 kilogramos de peso, por una infección generalizada a causa de la anorexia.
El segundo caso es el de la universitaria Carla Sobrado Casalle, de 21 años, que medía 1,74 metros y pesaba 55 kilogramos.
La joven falleció en el centro médico de Araraquara, interior de San Pablo, donde estaba hospitalizada tras cinco años de tratamiento para superar la anorexia.
El debate generado con las muertes de las jóvenes contó con los dramáticos relatos de familiares de las víctimas, publicados hoy por la mayoría de los diarios y revistas locales.
La madre de Ana Carolina, la comerciante Miriam Reston, de 58 años, afirmó que su hija "no admitía que tenía hábitos de anorexia; no quería comer, y seguía creyendo que estaba gorda".
"El día que le dije que su médico recomendó llevarla a un psiquiatra, se peleó mucho conmigo.
Mi ignorancia sobre el poder destructivo de esas enfermedades me impidió ser lo suficiente rigurosa para salvar a Carolina", subrayó.
La abuela de Carla, Maria Luiza Sobrado, contó que la estudiante, en "depresión profunda" desde junio, ante el pedido de que comiera más, respondía: "Abuela, prefiero morir antes que ser gorda".
"Carla era linda, alegre, llena de amigas, y de pronto, comenzó a marchitarse. Quería ser psicóloga para entender lo que le pasaba y ayudar a otras chicas con el mismo problema", recordó la mujer.
Además de la presión social y de los patrones requeridos por las agencias en pos del culto a la belleza, "factores psicológicos, predisposición genética y disturbios biológicos, son elementos que desencadenan cuadros de anorexia y bulimia".
Así analizó el psiquiatra Fábio Salzano, del Hospital de Clínicas de San Pablo de la Universidad homónima, y que atiende nada menos que 80 casos de anorexia por semana.
Salzano, vice-coordinador del servicio Ambulatorio de Bulimia, Anorexia y Otros Transtornos Alimenticios que, en 14 años, asistió a mil casos de pacientes con esos disturbios, aconsejó hoy que "ante comportamientos de riesgo de los jóvenes, como intentar no comer, las familias deben intervenir de inmediato".
Al alerta generalizado sobre el flagelo de la anorexia y la bulimia, se sumó hoy la información de la modelo brasileña Franciele Almeida, de 16 años, según quien "muchas colegas pasan días y días sin comer para poder obtener un trabajo en las agencias".
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