24 de marzo 2005 - 00:00

Un año del crimen que hizo más serio al país

La Catedral ayer, y Juan Carlos Blumberg, que llora.
La Catedral ayer, y Juan Carlos Blumberg, que llora.
Juan Carlos Blumberg aseguró ayer que en el último año se lograron «avances» en torno a la baja de la inseguridad, pero aclaró que aún hay ciertos puntos que mejorar «sobre todo en la provincia de Buenos Aires». «Algo se ha conseguido en este año, pero falta mucho para poder lograr lo que queremos. Tenemos que seguir presionando para que todos tengamos los resultados esperados», sentenció el padre de Axel después de la misa que se ofició en la Catedral Metropolitana en homenaje a su hijo asesinado hace un año.

En la ceremonia religiosa estuvo el vicepresidente Daniel Scioli como único representante del gobierno aunque la principal iglesia argentina estuvo colmada de familiares, amigos y familiares de las víctimas del delito. El joven fue secuestrado el 16 de marzo del año pasado y ejecutado una semana después por sus captores, dando inicio a una cruzada contra la delincuencia que llevó adelante su padre y que logró conmover a la sociedad argentina. El efecto Blumberg determinó cambios en la política de seguridad del gobierno nacional y en la metodología de enfrentar el accionar delictivo de las bandas de secuestradores.

A Blumberg se lo vio sereno pese a la intensa emoción que lo embargaba, y la televisión captó sus lágrimas cuando entregó el cáliz al sacerdote que ofició la misa, a la que llegó con la foto de su hijo entre sus manos. El padre del estudiante asesinado de 23 años expresó su dolor cuando sostuvo que « físicamente a Axel lo perdí, pero hoy estoy aprendiendo a llevarlo dentro mío, de mi corazón». Después de sus declaraciones a la prensa (ver aparte) se retiró de la Catedral Metropolitana en medio de intensos aplausos y muestras de apoyo. La misa se había iniciado a las 18, y Blumberg también estuvo acompañado, entre otras organizaciones, por las Madres del Dolor. Muchas personas llevaron alimentos perecederos -pedidos por Blumberg- para ser donados a personas necesitadas.

La recordación de Axel se produjo una semana después que trascendieran escalofriantes confesiones de su crimen, hasta ahora desconocidas. Uno de los secuestradores de la banda de Martín Diego «el Oso» Peralta le dijo al fiscal federal Jorge Sica que el joven hizo un intento desesperado por salvar su vida antes de ser ejecutado de un tiro en la cabeza al retomar las negociaciones por el pago de su rescate y ofrecer dinero de un tío, aunque sus secuestradores le dijeron que ya era tarde y que su «plata no servía».

Blumberg
pactó un rescate de 17 mil pesos, que nunca llegó a concretarse porque la Policía Bonaerense y la SIDE se tirotearon con los delincuentes en el momento del pago. Si bien pensaban liberarlo, Axel se escapó del baúl de un auto y, cuando fue recapturado en el barrio Santa Paula de Moreno, vio los rostros de sus secuestradores que, por ese motivo, decidieron ejecutarlo de un balazo en la cabeza la madrugada del 23 de marzo del año pasado en un basural del barrio La Reja, también en Moreno.

Esa desincronización de las fuerzas federales y provinciales determinó que el ingeniero emprendiera una fuerte ofensiva que terminó con la destitución de varios comisarios de la Policía Federal y la Bonaerense, una nueva actitud de la SIDE en la colaboración de los secuestros extorsivos y acusaciones contra el fiscal Sica y los jueces federales Gabriel Cavallo y Jorge Ballestero. Ayer, sobre estos últimos pidió que intervenga el Consejo de la Magistratura.

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