Un curioso libro de reciente publicación reúne las últimas frases que varios famosos han pronunciado en el momento justo antes de morir.
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La obra fue compuesta por el médico alemán Hans Halter, y reúne más de 150 frases que personalidades importantes de la política, la ciencia y el espectáculo, alcanzaron a decir en el preciso instante en el que dejaban su vida mortal.
Halter, que como médico empleado en un hospital ha acompañado a muchos pacientes en sus últimos minutos de vida, asegura que mucha gente es capaz de resumir toda su existencia en su frase de despedida de este mundo.
La obra de Halter se titula "Ya he cumplido mi misión aquí", última frase que se atribuye al genio de la ciencia Albert Einstein.
Entre las frases se encuentran algunas realmente insólitas, al menos para el momento, como las pronunciadas por el ex primer ministro británico, Winston Churchill, quien se despidió diciendo "es todo tan aburrido".
También en esta categoría de lo insólito están las últimas palabras del poeta galés Dylan Thomas. Tal vez no suponía que eso sería lo último que dijera, pero lo cierto es que se despidió de su amante, justo antes de entrar en el coma que le causaría la muerte cinco días después, con una fase más bien prosaica: "Me he bebido 18 vasos de wisky puro. Creo que es todo un récord".
Algunos tuvieron más tino a la hora de expresar sus últimas palabras, como el escritor Oscar Wilde, un derrochador que siempre vivió rodeado de lujo y que en el lecho de muerte en un hotel parisino sorbía champán de una copa rodeado de sus amigos mas fieles. Haciendo un efímero resumen de su vida dijo: "Muero como he vivido, por encima de mis posibilidades".
Algo más esperanzada fue la despedida de la actriz Marlene Dietrich quien dijo al amigo que le acompañaba en el dormitorio de su lujosa vivienda en París: "Lo quisimos todo y lo conseguimos ¿no es verdad?".
Otras frases son más sencillas, e incluso más desafortunadas, como la que pronunció John Lennon, que a pesar de regalarle al mundo canciones como "Imagine", se despidió confirmando lo obvio: "Me han dado", poco antes de morir víctima de los disparos de un agresor.
En cambió el músico jamaiquino Bob Marley, ícono de la música reggea y promovedor de la paz, se despidió de su compañera mientras la tomaba de la mano y diciendo: "No llores, a mí me va a ir mejor y prepararé para ti un lugar en el paraíso celestial".
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