Un fiscal de General Pico, La Pampa, pidió la pena de prisión perpetua para Marcelo Tomaselli, el hombre acusado de matar a puñaladas a su esposa tras salir de prisión beneficiado por la figura penal del "avenimiento", cuando ella lo perdonó por haberla violado.
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En tanto, la defensa pidió que Tomaselli (26) sea condenado a 10 años de prisión por haber cometido el crimen de su esposa, Carla Figueroa (22), en estado de "emoción violenta". ´
La máxima pena prevista en el Código Penal fue requerida esta mañana por el fiscal Alejandro Gilardenghi, al alegar ante el tribunal de Audiencias de General Pico, que este lunes dio inicio al debate y el próximo miércoles 27 de junio dará a conocer su veredicto.
Para el fiscal, Tomaselli debe ser condenado como autor del delito de "homicidio agravado por el vínculo", ya que él mismo confesó haber cometido el ataque contra su esposa, aunque aseguró no recordar nada sobre el episodio.
A su turno de alegar, el defensor oficial Walter Vaccaro pidió a los jueces que dicten una pena menor, de 10 años de cárcel, al considerar que existen pruebas para creer que su asistido cometió un homicidio en estado de emoción violenta.
Vaccaro explicó que Tomaselli mató a Figueroa de 11 puñaladas en medio de una discusión que se originó cuando la víctima le confesó que lo engañaba y que el hijo que tenían no era suyo.
Por su parte, el acusado, al decir sus últimas palabras antes de la sentencia, expresó frente al tribunal: "Pido perdón y no le deseo a nadie que esté viviendo lo que estoy viviendo yo".
Este lunes, en la primera jornada del debate, Tomaselli se había declarado culpable del crimen y, tras asegurar que no recuerda lo sucedido, pidió que lo condenen por las evidencias que tuvo en sus manos.
Durante la audiencia el acusado quiso entregarle una carta a la hermana de Carla, Soledad Reinoso, aunque ésta no se presentó al debate luego de la descompensación que sufrió este lunes, cuando ante los jueces se exhibieron fotos de la escena del crimen y del cadáver de Carla.
El caso se inició en abril de 2011, cuando Tomaselli pasó a buscar a Figueroa por su trabajo en un quiosco de la ciudad de General Pico, con la excusa de conversar e intentar recuperar la relación entre ambos, que había finalizado. El hombre la llevó a un descampado y la violó, tras lo cual ella lo denunció y quedó detenido.
Mientras estuvo preso, Figueroa lo visitó a diario en la cárcel y le llevó ropa limpia y alimentos, hasta que el abogado de Tomaselli le comunicó a las autoridades judiciales que la pareja tenía pensado casarse, lo que ocurrió el 2 de diciembre en el Registro Civil de General Pico, bajo medidas de seguridad, ya que el joven seguía preso.
Luego del casamiento, el defensor pidió la libertad de Tomaselli en base a la figura penal del "avenimiento", ya que argumentó que la chica lo había perdonado y quería volver a vivir con él.
Los jueces Carlos Flores y Adolfo Jensen -el único que se opuso fue el magistrado Pablo Balaguer, quien consideró que con la decisión "no se estaba protegiendo a la víctima"- hicieron lugar al planteo y Tomaselli quedó libre el 4 de diciembre de 2011.
Siete días después, Figueroa fue asesinada de 11 puñaladas en la casa de su suegra, situada en calle 36 al 1200, del barrio Indios Ranqueles, de General Pico.
Tras el crimen y luego del repudio de distintas organizaciones de defensa de los derechos de género, el juez Jensen se jubiló, con lo que omitió el paso por un jury, mientras que Flores está suspendido en sus funciones y enfrenta ese enjuiciamiento.
En tanto, la figura penal del "avenimiento" fue derogada por el Congreso Nacional a raíz de este caso de "femicidio". Carla Figueroa fue víctima de un episodio muy similar al sufrido por su madre, quien también fue asesinada por su padre cuando ella era pequeña.
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