La mejora también se dio en una rueda en la que la autoridad monetaria volvió a comprar divisas en el mercado oficial. El BCRA adquirió u$s112 millones y llevó el saldo comprador de mayo a u$s1.947 millones. En lo que va de 2026, las compras netas ya ascienden a u$s9.098 millones, por lo que el acumulado anual quedó cada vez más cerca de la meta de u$s10.000 millones que se había planteado el Gobierno.
El salto de las reservas se explicó principalmente por el giro del FMI, aprobado tras la segunda revisión del programa con Argentina. El desembolso reforzó el balance del Central en un momento en el que el mercado sigue de cerca no solo cuánto compra la autoridad monetaria en el mercado oficial, sino también cuánto de esas compras logra traducirse en acumulación efectiva de reservas.
En la rueda también incidieron las variaciones de cotización de algunos activos y divisas que integran las tenencias del Central. Entre las principales monedas de la canasta del DEG, el euro avanzó 0,11% frente al dólar, mientras que el yuan y el yen se depreciaron 0,03% y 0,26%, respectivamente. La libra, en tanto, cayó 0,39% contra la divisa estadounidense. Como las reservas se informan en dólares, estos movimientos pueden generar cambios contables sobre el valor de los activos denominados en otras monedas.
En el frente cambiario, el dólar mayorista subió $8 y cerró en $1.411 para la venta, su nivel más alto en lo que va de mayo. Aun así, la cotización se mantuvo lejos del techo del esquema de bandas cambiarias, que este martes se ubicó en $1.751,66, con una distancia de 24,1% frente al tipo de cambio oficial.
El dólar subió, mientras el BCRA siguió comprando divisas
La rueda marcó el regreso de la actividad plena luego del feriado del 25 de mayo en Argentina y del Memorial Day en Estados Unidos. El mercado retomó operaciones con foco en la suba del tipo de cambio, el ingreso del desembolso del FMI y la capacidad del Banco Central para seguir acumulando reservas.
En el segmento de contado, el volumen operado superó los u$s684,1 millones. La suba del dólar oficial se dio en un contexto en el que todavía persiste una oferta relevante de divisas, aunque con mayor demanda de cobertura a medida que se acerca el cierre de mes.
En futuros, los contratos operaron con subas generalizadas en los tramos de 2026 y 2027, con una variación promedio positiva de 0,42%. El mercado pricea un dólar mayorista de $1.411 para fines de mayo y de $1.627 para diciembre. El monto total operado en la jornada alcanzó los u$s1.157 millones.
Las tasas implícitas se ubicaron en 1,69% mensual para junio, equivalente a 20,32% anualizado, y en 1,89% mensual para julio, equivalente a 22,73% anualizado. Por contrato, las subas fueron generalizadas: mayo avanzó 0,28%, junio 0,31%, julio 0,44%, agosto 0,44%, septiembre 0,46%, octubre 0,42%, noviembre 0,44%, diciembre 0,56%, enero 0,67%, febrero 0,30%, marzo 0,29% y abril 0,28%.
A nivel minorista, el dólar subió a $1.430 para la venta en el Banco Nación, por lo que el dólar tarjeta se ubicó en $1.859. De acuerdo con el relevamiento de entidades financieras del BCRA, el dólar oficial promedio se ubicó en $1.428,9.
Entre las cotizaciones financieras, el MEP operó en torno a $1.431,61 y el contado con liquidación (CCL) se ubicó en de $1.488,94. En el mercado informal, el dólar blue escaló a $1.440 para la venta, según un relevamiento de Ámbito en cuevas de la city porteña.
El FMI, los repos y las reservas netas quedaron bajo la lupa
El ingreso de los u$s1.000 millones del FMI se produjo en medio de una discusión más amplia sobre la capacidad del Banco Central para fortalecer su posición externa. El Staff Report del organismo volvió a marcar diferencias con el equipo económico y pidió avanzar hacia un esquema con mayor flexibilidad cambiaria y una política monetaria más apoyada en la tasa de interés.
“El marco monetario debería evolucionar para permitir una mayor flexibilidad cambiaria y una mayor dependencia de la tasa de interés como herramienta clave de política”, sostuvo el FMI. El organismo también confirmó el incumplimiento de la meta de reservas netas de diciembre, aunque destacó el avance del programa de acumulación de reservas.
En paralelo, PPI señaló que la publicación de la planilla de reservas internacionales y liquidez en moneda extranjera permitió refinar la estimación de reservas netas. Según su medición más exigente, que descuenta como pasivos de corto plazo los vencimientos de BOPREAL a doce meses y los depósitos en dólares del Tesoro en el BCRA, las reservas netas habrían cerrado abril en torno a -u$s3.450 millones y habrían retrocedido hasta aproximadamente -u$s4.140 millones al 20 de mayo.
De acuerdo con la consultora, ese deterioro se explicó casi íntegramente por el aumento de los depósitos en moneda extranjera del Tesoro en el Central, que pasaron de u$s1.365 millones al 30 de abril a u$s2.388 millones al 20 de mayo. Con el desembolso del FMI, se estima que el pago de julio quedaría prácticamente cubierto, por lo que no esperaría nuevas compras de dólares del Tesoro al BCRA en el corto plazo.
De todos modos, el calendario de pagos seguirá bajo la lupa en el corto plazo. Si bien el ingreso de los u$s1.000 millones del FMI y las compras por u$s112 millones llevaron las reservas a un nuevo máximo de la era Milei, hacia el final de esta semana vencen alrededor de u$s1.050 millones correspondientes al BOPREAL Serie 3.
Otro punto bajo observación es la eventual refinanciación de repos del BCRA con bancos internacionales. Si se concreta una ampliación para extender al menos u$s5.000 millones hacia 2028 o más allá, las reservas netas podrían mejorar automáticamente en esa misma magnitud y volver a terreno positivo por primera vez desde el breve período entre septiembre y octubre de 2025.
El reporte también destacó que las reservas líquidas se ubican en torno a u$s21.400 millones, el nivel más alto desde enero de 2023. Además, remarcó que el ritmo de compras del BCRA se aceleró en las últimas semanas: la media móvil de cinco días pasó de apenas u$s66 millones diarios durante la primera semana de mayo a u$s182 millones el viernes pasado, en paralelo a una mayor liquidación del agro.
El mercado mira la meta de reservas y la reacción del agro
El mercado también sigue atento al impacto de la baja de retenciones anunciada por el Gobierno. La reducción alcanza al trigo y la cebada desde junio, mientras que para la soja se anticipó un esquema gradual a partir de enero de 2027. Además, se eliminarán temporalmente los derechos de exportación para sectores industriales como automotriz, petroquímica y maquinaria.
La medida podría favorecer la expectativa de mayor liquidación de divisas, aunque en el mercado interpretan que su efecto más fuerte apunta a las decisiones de inversión de la próxima campaña antes que a un salto inmediato en la oferta de dólares. La Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que el alivio de retenciones puede mejorar márgenes en un contexto de suba de costos, especialmente por fertilizantes y energía.
Por ahora, el BCRA logró aprovechar la ventana de oferta estacional de divisas, el ingreso del FMI y la liquidación del agro para llevar las reservas al mayor nivel desde 2019. El desafío hacia adelante será sostener esa acumulación en el segundo semestre, cuando suele aumentar la demanda de cobertura cambiaria y el flujo del agro pierde intensidad.