9 de febrero 2004 - 00:00

Acentúa Kirchner el izquierdismo al elegir nombres para la Corte

Nicolás Becerra concretaría esta semana su renuncia a la Procuración General de la Nación.
Nicolás Becerra concretaría esta semana su renuncia a la Procuración General de la Nación.
Esta semana debe anunciarse el nombre del reemplazante del procurador general Nicolás Becerra, que dejará su cargo para integrar un Tribunal permanente del Mercosur (como Eduardo Duhalde al pálido Mercosur es salvadora isla para desplazados).

Con esa decisión, se sabrá si el gobierno de Néstor Kirchner completa la izquierdización de la Corte, después de las controvertidas designaciones de los penalistas Eugenio Zaffaroni y probablemente Carmen Argibay.

El procurador presentará su renuncia personalmente al Presidente en el transcurso de los próximos días.

Entre los nombres que maneja para reemplazar a Becerra figuran el del camarista Federal de La Plata Leopoldo Schiffrin, el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, y el ex ministro del Interior en el gobierno de Héctor Cámpora Esteban Righi.

Righi es un peronista histórico de línea izquierda que actualmente enseña derecho penal en la UBA y tiene fama de ser un buen penalista y es puro sin disimulos. Supo estar en la carpeta de los eventuales postulantes a la Corte Suprema antes de que Kirchner se decidiera por Argibay. Comparte una cátedra y una larga amistad con el actual jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

Schiffrin
es un hombre también claramente definido por su tendencia a favorecer consignas de la izquierda. Actualmente, es uno de los nueve camaristas federales que investigan la desaparición de 2.000 personas durante el proceso militar en los denominados «juicios de la verdad» que se llevan adelante en La Plata. Es miembro de la Comisión de la Memoria de la provincia de Buenos Aires (la misma donde Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, denunció maniobras con los fondos desde el Estado de Gabriela Cerrutti -protegida de Horacio Verbitsky-. Inclusive la denunció a la Justicia).

Es familiar (primo) del destacado músico
«Lalo» Schiffrin, creador de la banda sonora de «Misión Imposible», y del diputado porteño Ariel Schiffrin. Fue secretario de la Corte Suprema de Justicia, de donde debió alejarse por su férrea postura en respaldo a los reclamos de la agrupación Madres de Plaza de Mayo que le valió fuertes desacuerdos con un ministro. Estuvo exiliado en Alemania.

Además de propiciar la detención de
Osvaldo Etchecolaz y del cura Christian Von Wernich, a Schiffrin se lo conoce por su repetidas expresiones a favor de la despenalización del consumo de drogas. Incluso llegó a mantener un fuerte entredicho sobre este asunto cuando Eduardo Amadeo era secretario de Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el narcotráfico sobre este asunto.

En noviembre de 1999 fijó criterio al proponer la legalización de la droga con un argumento bastante ríspido:
«Los operativos que se llevan a cabo en este país con relación al negocio de la droga no son más que una pantalla para crear la ilusión que se está haciendo algo».

Apreciaba que si se legalizaba el consumo de drogas se podría vencer al narcotráfico. Sobre esta cuestión encontraría un buen aliado en
Zaffaroni.

• Respetado

Eduardo Luis Duhalde fue juez y ahora es secretario de Derechos Humanos. En la década del '70 se desempeñó en la izquierda peronista y ha sido consecuente con esa posición desde los lugares que ocupó. Al igual que Righi aunque sean ideologizados, Duhalde es respetado.

Kirchner ya se equivocó con
Zaffaroni y también con la nominación de la juez Argibay que cosechó más oposiciones de lo esperado. Incluso provocó más polémica social que Zaffaroni, según admiten los mismos hombres de gobierno.

Entre quienes propician liviandad con delincuentes (Zaffaroni) negar a Dios y apoyar el aborto (Argibay) y despenalizar la droga (Schiffrin) las inclinaciones por juristas de Kirchner alarman a la sociedad. ¿Qué dirá el clerical ministro de Justicia, Gustavo Béliz?

Becerra, que aún no ha cumplido 60 años, contaba con la estabilidad de un juez de la Corte, porque fue designado con acuerdo del Senado, y la edad límite para retirarse voluntariamente es a los 75 años.

El mendocino fue diputado nacional por su provincia y funcionario provincial hasta que el ex presidente Carlos Menem lo propuso en 1995 ante el Parlamento como procurador general. Su pliego fue aprobado por los dos tercios del Senado.

Tuvo la cualidad de pasar por todos los gobiernos. Y aunque siempre se lo identificó con el menemismo, el procurador mostró una no muy común capacidad y un equilibrio en su función.

Por caso, entre algunos de sus dictámenes que se destacaron está su pronunciamiento contra la segunda reelección de Menem; el dictamen en favor de Alfredo Bravo y en contra el actual ministro de Justicia, Gustavo Béliz (por la tercera banca del Senado), y la declaración de inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final en 2000.

Ese pronunciamiento actualmente lo tiene la Cámara de Casación, que deberá expedirse sobre la ilegalidad o legalidad de las «leyes del perdón» como paso previo a un pronunciamiento definitivo de la Corte Suprema de Justicia. Becerra era demasiado objetivo para plegarse a la ideologización que hoy se busca de la Corte Suprema desde un gobierno de izquierda.

Dejá tu comentario