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Armas: Menem defendió decretos, pero negó delitos
Carlos Menem, a bordo del helicóptero que lo transportó desde los Tribunales hasta la quinta de Don Torcuato.
«Esa no es tarea de un presidente», concluyó Menem la parte más importante de su declaración en la que también dijo que existía una comisión interministerial para controlar estas ventas por parte de los tres ministerios que intervinieron: Defensa, Relaciones Exteriores y Cancillería. En esta causa, el juez en lo Penal Económico Julio Speroni tiene procesado con prisión preventiva a Antonio Erman González (ex ministro de Defensa) y con falta de mérito a Domingo Cavallo (ex ministro de Economía de Menem). Pero le falta definir la situación procesal de Guido Di Tella, sobre quien espera un nuevo dictamen psicológico ya que los abogados del ex canciller alegan su inimputabilidad por padecer problemas de salud mental.
Al preguntarle el juez por su cambio de conducta procesal -con Urso se negó a declarar mientras que ayer colaboró totalmente respondiendo todas las preguntas y agregando información a la causa-, el ex presidente contestó: «Hay jueces y jueces», y tuvo comentarios críticos para Urso por haber adelantado la indagatoria e impedirle su derecho a defenderse ajustado a Derecho. En sus cercanías, se comentó su preocupación por la demora de la Corte en definir la calificación de asociación ilícita por la que está preso en Don Torcuato, un fallo que se espera para este martes. También la Corte introducirá su apreciación sobre la comisión del delito de contrabando desde el Estado, una definición que espera conocer Speroni antes de emitir su propio fallo.
Menem llegó a las 7.10 al despacho del juez en lo Penal Económico, que le dio el trato que su jerarquía de ex presidente corresponde: pidió que sea llevado en helicóptero hasta el helipuerto de la Aeronaútica a pocos metros de los Tribunales de Comodoro Py desde la quinta de Don Torcuato -donde cumple arresto domiciliario por orden del controvertido juez Jorge Urso- y luego en automóvil hasta el subsuelo del edificio judicial para evitar el acoso de la prensa y por estrictas medidas de seguridad. Previamente, había advertido a la custodia que el ex presidente sólo podía estar acompañado de sus abogados Oscar Roger y Oscar Salvi, que se hicieron cargo, también, de esta defensa.
Cinco minutos después del arribo de Menem al sexto piso donde está el despacho de Speroni, comenzó el interrogatorio de unas 40 preguntas que se centraron en la firma de los decretos y en la responsabilidad del ex presidente. Vestido de traje claro, con camisa amarillo suave y corbata celeste, el ex presidente se prestó a la requisitoria judicial totalmente abierto, una actitud que causó beneplácito en Speroni, un juez a la usanza tradicional que pondera la colaboración de los imputados. Menem hizo pocos intervalos para ir al baño, fumarse un solo cigarrillo rubio y beber no más de tres pocillos de café durante las cuatro horas y media que duró el interrogatorio.


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