Por primera vez, ayer enfrentaron al arrepentido Mario Pontaquarto con testigos que lo desmintieron, aunque uno de ellos fue denunciado por falso testimonio y será investigado por ese delito que tiene pena de un mes a cuatro años de prisión. El primer careo fue entre Pontaquarto y Luis Alberto Ruidía, el ex chofer de Fernando de Santibañes, que fue sindicado por el ex secretario como la persona que lo custodió cuando trasladó los 5 millones de pesos desde la SIDE al Congreso. Ruidía negó el episodio, pero el juez Rodolfo Canicoba Corral, por impulso de los fiscales, sospecha que en su declaración hubo contradicciones, y decidió pedir que lo investiguen. Otro testigo también refutó a Pontaquarto: fue su amigo Alejandro Colombo, quien desmintió que haya sido el nexo entre el ex secretario y Martín Fraga Mancini, asesor de Remo Costanzo, para blanquear la situación de los sobornos. Ambos testimonios vuelven a debilitar la teoría que sobre las coimas Pontaquarto llevó a los Tribunales, y no es un detalle menor porque en los próximos días los senadores imputados seguirán la misma línea.
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La medida fue ordenada por el juez
La decisión dejó en evidencia la desigualdad que esta diligencia representa para un testigo obligado a decir la verdad y el «arrepentido», que por su calidad de involucrado puede mentir porque la Constitución establece que Pontaquarto sindicó al chofer de la central de inteligencia como la persona que en la noche del 18 de abril de 2000 lo acompañó desde la SIDE hasta el Congreso, luego de que la secretaria Gladys Motta le entregara una valija, un maletín y una caja con los 5 millones de dólares que serían entregados para pagar los sobornos.
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