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El careo Genoud-Pontaquarto fue atípico: no sólo por el cruce entre el primero y el magistrado que instruye el caso, sino también porque este último permitió que hubiera un intercambio de palabras permanente entre ambos imputados.
El «valijero» ya estaba adentro de la sala de audiencias cuando llegó
Más allá de las escaramuzas, el careo no sirvió para aclarar los cuatro hechos controvertidos que enfrentaron a
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