«Once veces fue y volvió un ataúd de metal de Tacna a Córdoba y de Córdoba a Tacna. ¿La familia no se ponía de acuerdo donde enterrarlo?» Walter Beltrame no puede evitar las frases ácidas cuando declara. El acusado pareció, ante el juez, seguro y con respuestas que no parecen evasivas sino que tienen datos que sorprenden. Resta comprobar la veracidad.
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Apenas el juez Carlos Liporace conoció la historia del ataúd itinerante, ordenó una pericia que demostró que allí caben hasta 330 kilos por viaje. El cálculo que hacen es que la cocaína transportada en esos once viajes ronda 300 millones de dólares. ¿Fallaron también los controles del aeropuerto de Pajas Blancas en Córdoba? ¿Por qué los cambios de funcionarios no llegaron hasta allá? ¿No es tan importante el aeropuerto de entrada como el de salida de la droga? Los datos traen nuevas preguntas.
La organización argentina no es un mero encuentro de personas para vender cocaína y repartir ganancias. Es más compleja: sería una filial del segundo mayor cartel de Colombia que opera de la misma manera en otros países. Alarma saber que pueden estar involucrados altos funcionarios del gobierno de cuatro países. Los jueces y fiscales comienzan a sentir la presión.
La defensa del gobierno para justificar los vuelos a Tacna, lejos de responder las dudas, las alimenta. El informe oficial dice que Southern Winds desde agosto de 1998 «solicitó en varias oportunidades la ruta Córdoba-Tacna-Córdoba» como una operación «no regular». Y aquí hay un dato que no encuentra explicación. Según el informe de la Secretaría de Comunicaciones, «vuelo u operación no regular son las operaciones aéreas concesionadas por el Estado nacional y presentan como característica fundamental que no revisten de una regularidad en cuanto a periodicidad de las mismas». En otras palabras, pueden volar cuando quieran. Si la cantidad de pasajeros no conviene, pueden desistir de la ruta. En cambio, si fuera vuelo regular, deben cumplir con los días y horas establecidos. Lo sorprendente es que desde 1998 SW pidió autorización «con una regularidad promedio de un vuelo por semana».
Una empresa con problemas económicos recorta gastos y suprime los vuelos que no son rentables. Así lo hacen las líneas aéreas del mundo, que padecen fuertes déficit desde el atentado de las Torres Gemelas y por la suba del precio del aeroquerosén JP1, el combustible derivado del petróleo que usan para volar.
El gerente general de SW, Christian Maggio, justificó la ruta porque es «una puerta de entrada turística» desde la que se accede a Cuzco y a Machu Picchu.
«Nuestro aviones operativamente no pueden aterrizar en aeropuertos de altura como Arequipa o Cuzco, por lo que se buscó Tacna como alternativa. Los aviones siempre tuvieron muy buena ocupación», explicó. Tacna está más lejos de Machu Picchu que Cuzco.
Si bien hay un importante turismo que busca las ruinas incaicas, no parece ser tan masivo como para mantener estos vuelos todo el año. Siempre va a generar sospechas cualquier tramo que toque Tacna porque esa ruta tiene una historia de irregularidades. Por allí llegaban a la Argentina inmigrantes peruanos ilegales, particularmente mujeres que eran colocadas en el servicio doméstico. Perú tiene ingresos de más de u$s 2.600 millones de dólares por año, de su gente que trabaja en el exterior. De la Argentina donde durante el 1 a 1 llegaron a girar hasta u$s 700 millones anuales.
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