Gerez: mudan la causa para salvar el "móvil" político

Judiciales

Con los fiscales enfocados en el entorno de Luis Gerez, la familia y, sobre todo, la jefatura política del albañil que reapareció por TV luego de 48 horas «secuestrado», decidieron jugar una carta salvadora: pedir que la investigación pase al fuero federal.

Hasta ahora, la causa se instruye en el fuero provincial, en manos de los fiscales Andrea Palacios e Irene Molirani que orientan la pesquisa hacia familiares y amigos de Gerez: su mujer Mirta Praino, su amigo Jorge Altamirano, el concejal Hugo Cantero y el críptico Orlando Ubiedo.

Es el peor escenario para el gobierno: que el hecho que forzó la segunda aparición de Néstor Kirchner por cadena nacional -la primera vez fue para anunciar el juicio a la Corte-se clarifique como una rencilla doméstica, de entrecasa, una nimiedad de barrio.

Obediente, Aníbal Fernández insiste cada vez que lo interrogan con volcar el hecho hacia las proximidades de Luis Patti. Todos los esfuerzos están puestos en encontrar algún tibio y aunque sea lejano enlace entre el ex policía y la breve desaparición de Gerez.

Pero en el gobierno no sólo presumen que no existe ese lazo sino que pusieron a caminar al filo del abismo a Emilio Pérsico, «superior» de Gerez como jefe del Movimiento Evita, quien le dio al incidente un rango político que, todo indica, el hecho no tuvo.

Pérsico es, por esa razón, el principal interesado en mudar la causa Gerez al fuero federal: llevarla desde los despachos de Molirani y Palacios, donde se investiga al entorno de Gerez, al juzgado del magistrado Federico Faggionatto Márquez, en la ciudad de Campana.

  • En la mira

    Hay un argumento válido y es que, se sostiene, Gerez estuvo secuestrado y los secuestros son delitos federales. De todas maneras siempre se generan crisis como la que se produjo en torno al caso de Jorge Julio López que, finalmente, pasó al ámbito federal.

    Pero no es la precisión juridisccional la que motiva a Pérsico, a Praino y a Ubiedo a pedir el traslado de la causa. Los últimos están en la mira de los fiscales que buscan la llave que clarifique el caso; lo de Pérsico es diferente: se juega, casi, su supervivencia política.

    En los '70, el actual jefe del Movimiento Evita, militaba en la Unión de Estudiantes Secundarios (EUS), simpatizaba con Montoneros y tuvo, se afirma, alguna colaboración logística con la organización a fines de los '70, cuando se produjo la contraofensiva.

    Luego de gestar la agrupación Quebracho, se enclaustró en la política barrial hasta que, con Kirchner en el gobierno, se convirtió en un defensor a ultranza del patagónico. Más tarde, hábil, se arrimó a Felipe Solá, la estrella que lo iluminó hasta ahora.

    Si se derrumba la teoría de que a Gerez lo detuvouna banda paramilitar ligadaa Patti y, en cambio, como sospechan los fiscales, se trató de un hecho de otra dimensión y con otras motivaciones, el gobierno deberá encontrar un responsable: ese será Pérsico.

    Por eso, representado por el abogado César Sivo, buscan que la causa salte al plano federal porque eso obligaría a reiniciar todas las pesquisas y, siquiera en principio, ayudaría a descomprimir la presión política porque los tiempos judiciales se dilatarán.

    Aparece un dato más: -si el juez de Garantía lo autoriza-la causa caería en el juzgado de Faggionatto, que sucedió en ese cargo a Osvaldo Lorenzo, aquel juez que Eduardo Duhalde convocó para Seguridad cuando, ante los gritos de «meter bala» de Carlos Ruckauf, renunció León Arslanian.

    A poco del debut, el paso de Lorenzo por un ministerio terminó drásticamente con la masacre del Banco Nación de Ramallo. Faggionatto quedó en el juzgado de Campana pero tiene algunos puntos en discusión y presentaciones pendientes en el Consejo de la Magistratura.
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