La Policía Federal habría tenido una pista concreta sobre la banda de «el Oso» Peralta aunque esa información la obtuvo después del secuestro y asesinato del Axel Blumberg. La revelación la hizo ayer Osvaldo De Cunto, un subcomisario que fue procesado por no proporcionar los resultados de ese seguimiento al fiscal Jorge Sica. El policía se defendió ayer de esa acusación declarando que el fiscal no había pedido la colaboración de la Federal.
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El subcomisario De Cunto comparte el lugar de los acusados junto a «el Oso» Peralta y el reducidor de autos Jorge Sagorsky. Junto a su ex jefe de la División Antisecuestro Juan José Schettino está imputado de encubrimiento agravado. El miércoles fue acusado de falso testimonio porque no dio detalles de las tareas de inteligencia que hizo para detectar a la banda de secuestradores.
Por esta razón De Cunto -que era oficial inspector cuando ocurrió el crimen de Axel- iba a ser careado con un testigo de identidad reservada que ayer se supo se llamaba Roberto Ceña. Pero el testigo no se presentó en la audiencia que programó el Tribunal Oral Federal 2 de San Martín. Ceña y un policía de apellido Catalano habrían sido quienes aportaron una de las pistas que la Policía obtuvo de la banda delictiva luego de un asalto a un lavadero de autos del partido de Malvinas Argentinas. Según el cuestionado policía, ellos le entregaron un documento con el nombre y apellido de «el Oso» Peralta y de la dirección de la hermana del secuestrador en unos monoblocks del barrio Marina Mercante de Villa de Mayo. La Policía ya buscaba al cabecilla por el secuestro de Ana María Nordmann.
La importancia del testimonio de De Cunto radica en que confirmó en el debate que Schettino estaba tras la pista de Peralta a poco de conocerse el secuestro y asesinato de Axel.
A Schettino también lo acusan de no haber proporcionado esa información en tiempo y forma al fiscal federal Sica, instructor del caso Blumberg.
El subcomisario de la Federal explicó que, según la información obtenida en la entrevista, un grupo de cuatro o cinco hombres llegaron a ese lavadero propiedad de Ceña e hicieron comentarios sobre un secuestro extorsivo que habían cometido, por lo que Catalano y Ceña «atando cabos lo asociaron con el caso Blumberg».
Si bien De Cunto no lo dijo porque no recordaba detalles, supuestamente en ese lavadero «el Oso» Peralta y sus cómplices comentaron que habían ganado mucho dinero en el secuestro de un empresario de Arcor -Guillermo Ortiz de Rosas-, y que se habían tiroteado con la Policía -en el pago frustrado por Blumberg-.
Según surge de la causa, Ceña tenía esta información porque Peralta había sido empleado suyo y guardaba una carta documento con sus datos.