23 de junio 2003 - 00:00

Juicios por mala praxis costaron u$s 1.088 millones en diez años

Juicios por mala praxis costaron u$s 1.088 millones en diez años
Es difícil encontrar la razón del desproporcionado crecimiento que tuvieron los juicios por mala praxis en la última década: hasta qué punto responde a un decaimiento del sistema médico argentino y hasta dónde se trata de un mero negocio. Las cifras dicen que de 1990 a la actualidad, estos juicios aumentaron 1.000%, llegando a iniciarse hoy dos demandas por día -68% de ellas, contra clínicas, hospitales, obras sociales y empresas de medicina prepaga, según informes de compañías aseguradoras-. En ese período, además, se gastaron más de u$s 1.000 millones para hacer frente a las costas lógicas de las causas, aunque se sobreseyó a un alto porcentaje de los demandados. Los médicos lo atribuyen a un vacío legal. En el país, no existe ley que establezca un tope indemnizatorio por mala praxis médica. Se puede pedir cualquier monto, a diferencia de otros países, donde está estipulado de antemano qué resarcimiento puede exigirse.

«No sólo complica la falta de límite para demandar. También el hecho de que se puede litigar sin hacerse cargo del gasto y que la acción de reclamo no prescribe en 10 años», explicó, en diálogo con Ambito Financiero, Héctor Vazzano, presidente de la Federación de Clínicas Sanatorios y Hospitales de la Provincia de Buenos Aires (Fecliba), institución que elaboró el informe sobre la evolución de los juicios por mala praxis.

Las facilidades para iniciar un pleito por mal desempeño médico han afectado a 10% del total de médicos en la Argentina (alrededor de 10 mil profesionales).

La falta de tope indemnizatorio, por otra parte, generó un incremento en el monto de las condenas. Mientras que en los '70 no se lograba una indemnización superior a u$s 100 mil, después de 2000, por una causa similar, se pudieron obtener u$s 400 mil.

En la actualidad, el costo de la medicina subió no sólo por efecto inflacionario. Es que el riesgo médico se trasfirió masivamente a la contratación de seguros y la instalación de una nueva forma «defensiva» de tratar a los pacientes -más cara porque implica mayor cantidad de estudios clínicos para cada caso, que no siempre son necesarios-. También se trabó progresivamente la aplicación de nuevos métodos de diagnóstico cuando implican, justamente por ser novedosos, cierto riesgo. Antes de la crisis de 2001, más de 20% de los médicos estaba cubierto con un seguro profesional de responsabilidad civil.

Durante 2002 y en lo que va de 2003, la situación se agravó porque muchas empresas aseguradoras se retiraron del mercado.

Según datos de Fecliba, el volumen total de giro del segmento de los seguros de responsabilidad para profesionales de la salud hasta antes de la devaluación rondaba en u$s 88 millones.

•Estudios

«En los últimos 30 años, se gastó mucho más en seguros que en juicios y acuerdos», explicó Vazzano. Es que en más de 20% de los casos que se demandan ni siquiera se logra probar el daño. En materia civil, 25% de los médicos pierde los juicios y, en materia penal, 20% de los médicos que incurren en supuestos hechos de negligencia es condenado.

De acuerdo con el estudio sobre mala praxis, en los últimos 10 años se gastaron u$s 166 millones en casos conciliados, u$s 664 millones por condenas dictadas y u$s 288 millones en costas de los juicios ganados por los profesionales.

Mientras que de 1980 a 1990 se iniciaron 8.800 juicios por responsabilidad profesional, de 1991 a la actualidad, ese número superó los 31.600.

Hoy, los abogados litigantes obtienen más de $ 17 millones anuales en concepto de remuneraciones.

En Estados Unidos, el error médico es la quinta causa de muerte del país y tiene un costo anual de u$s 29.000 millones.

En España, de 1983 a 1993, los juicios por presunta mala praxis aumentaron 600 veces.

En el sistema de salud argentino se producen más de 350 mil consultas y más de 8 mil internaciones por día. El error es parte lógica del tratamiento médico en una población tan considerable, y la tendencia al crecimiento en los juicios por presunta mala praxis advierte sobre el estado y el funcionamiento del sistema de salud y sobre la tendencia que en muchos países del mundo tiene la industria de este tipo de litigios.

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