Anoche, varios ministros de la Corte se encontraban analizando la convocatoria a un acuerdo extraordinario para esta semana -el Poder Judicial se encuentra de receso por la feria de verano y, por lo tanto, no están previstas las reuniones habituales del máximo tribunal- para tratar el «per saltum» que pidió el Banco Central ante la decisión del juez en lo Contencioso Administrativo Federal, Martín Silva Garretón, de conceder unos 38 recursos de amparo que presentó la defensora del pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, Alicia Oliveira, y que favorece a otros tantos ahorristas porteños. La decisión de la Corte es la primera respuesta favorable al plan económico de Eduardo Duhalde después de la visita del ministro de Justicia el viernes pasado y fue uno de los puntos centrales de la reunión del representante del Poder Ejecutivo con la cabeza del Poder Judicial: «Vengo a pedir el apoyo de esta Corte a las medidas de emergencia económica», lanzó Jorge Vanossi.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En ese encuentro, Vanossi -desde hace tiempo mantiene una relación importante con varios de los ministros de la Corte, principalmente Augusto Belluscio, quien proviene del mismo tronco radical, y Adolfo Vázquez, a quien acaba de prologar un libro jurídico- también les anticipó a 7 de los 9 jueces que «no habrá un ataque institucional en contra de la Corte» y para ello comprometió la palabra presidencial ya que les dijo que esa posición la asumía después de haberse reunido con Eduardo Duhalde y por principios personales que «avalan una trayectoria de 42 años que no voy a tirar por la borda». Las palabras de Vanossi tranquilizaron a los ministros que se habían pintado para la guerra: «Sólo nos iremos si nos destituyen por medio del juicio político» dejaron entrever los ministros. Vanossi rechazó cualquier intento extremo que colocaría al país en un verdadero tembladeral institucional aunque sus contertulios se mostraron preocupados por las palabras de Hilda Chiche Duhalde un día antes en la reunión de gabinete.
Para los jueces también sonó a melodía musical algunas revelaciones del flamante ministro que les habría señalado que el voto que permitió el aumento de 5 a 9 jueces en la Corte durante la gestión de Carlos Menem lo dio Carlos Chacho Alvarez. En el cuarto piso de Talcahuano 550 no olvidan el permanente ataque que desde el Frepaso parten hacia la Corte y de paso también lo desayunaron a Vanossi de que el más importante «lobbista» del Banco de la Ciudad de Buenos Aires para que no se conceda el recurso otorgado por Silva Garretón fue el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra. « Recalentó los teléfonos para que la Corte se pronuncie contra 'el corralito financiero' -ese fallo y la acción de grupos de abogados laboralistas y organizaciones ultras provocó el cacerolazo del viernes 28- y después se reúne con Duhalde y le pide la cabeza de la Corte. Es un hipócrita», fue una de las quejas, junto a otros calificativos menos benévolos que se escuchó después de esa reunión en tan recoleto ámbito judicial.
Por eso la ratificación del decreto de necesidad y urgencia 195 bis por parte del Congreso en la Ley de Emergencia Económica fue recibido como un reconocimiento a la Corte ya que esa legislación impone el «per saltum» para definir estos juicios contra el Estado que vuelven a colocar a esa máxima instancia en el rol de última ratio -como en el pasado la tuvieron Carlos Menem y Fernando de la Rúa- para sostener jurídicamente medidas que de otra manera podrían ser revocadas en los Tribunales y sumir al país en un conflicto de poderes de consecuencias impredecibles. Por eso se le dio tanta importancia a la visita de Vanossi al punto que pese a las vacaciones estuvieron -además de Julio Nazareno y Eduardo Moliné O'Connor a cargo durante el receso- Carlos Fayt, Guillermo López, Augusto Belluscio, Antonio Boggiano y Gustavo Bossert. Vázquez en Montevideo y Enrique Petracchi en Brasil, que no pudieron llegar a tiempo para la reunión, mandaron mensajes de apoyo y respaldo a la gestión ministerial.
Quedó en claro que salvo por renuncias -no se avizoran en este momento- o por cuestiones de salud no habrá alejamiento de los jueces supremos lo que torna inviable también reducir la Corte de 9 a 5, como le hubiera gustado al ministro o al propio Duhalde. Una ley en ese sentido sería inocua porque para provocar las vacantes habría que recurrir a un escogido juicio político y para ello deben tenerse, como en cualquier caso penal que se precie, pruebas suficientes para acusar a los imputados de delitos en ejercicio de la función o en su vida privada porque no es casual de destitución -como tampoco lo es para los jueces inferiores- no coincidir con los fallos de la máxima instancia. También fue grato para varios de los jueces supremos escuchar coincidencias en torno a la reducción del Consejo de la Magistratura y del Jurado de Enjuiciamiento como manera de bajar el gasto.
Dejá tu comentario