8 de octubre 2003 - 00:00

Moreno Ocampo quiere a Garzón como fiscal para el Cono Sur

Madrid - Con 32 años, fue el fiscal adjunto que en 1985 sentó en el banquillo a los militares responsables de la dictadura argentina. Con 50, se ha convertido en el primer fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), que comenzó su andadura en julio de este año y que tiene por objetivo juzgar a los autores de genocidio, crímenes de guerra y lesa humanidad. España reconoce la jurisdicción de la CPI, como otros 91 países, a diferencia de EE.UU., que se niega a que sus militares puedan ser juzgados fuera del territorio norteamericano. Aquí los principales pasajes del diálogo con este diario.

Periodista:
Ha comentado que le gustaría contar en su equipo con Baltasar Garzón...

Luis Moreno Ocampo: Garzón ha desarrollado una capacidad de investigación enorme con muy pocos recursos. Yo creo que es una de las personas más capacitadas en el mundo como investigador. La idea que tengo en la cabeza, una vez esta Corte evolucione, es crear tres investigaciones: en Asia, en Africa y en América latina. Necesitamos para cada caso un jefe de investigación con talento y que conozca la región, y en lo posible que no sea local. Me parece que Garzón estaría perfecto ahí [en América latina]. Sería una figura excelente para este tipo de casos.


P.:
¿A quién le gustaría sentar en el banquillo?

L.M.O.: No tengo ningún deseo personal, sólo ayudar a crear una institución mundial que establezca la paz en el mundo y que permita que no haya más genocidios ni crímenes contra la humanidad.


P.:
¿No teme que la CPI se quede sólo en perseguir a los criminales del Tercer Mundo, dado que en Occidente apenas hay guerras?

L.M.O.: En el caso del Congo se ve muy claro: Las matanzas son allí, pero el crimen se comete en muchos puntos, hay un mercado de armas, empresas que las compran. Quien financia a un genocida comete un genocidio aunque esté en Londres, y ésa es también nuestra tarea. No sólo juzgaremos a los comandantes que matan gente sino que investigaremos a los que los están financiando para procesarlos. Nuestra tarea es ayudar a que haya más paz. Cuando no hay paz, no hay desarrollo económico ni político. Se trata de desarrollar una economía mundial más equilibrada y un sistema político más balanceado. Nosotros somos una pequeña pieza de ese enorme puzzle.

P.:
¿Y cree que va a funcionar ese engranaje? Porque hasta ahora no parece que funcione.

L.M.O.: Justamente como no funciona, es por lo que hace falta. Hay dos posibilidades clarísimas: una tercera guerra mundial o grupos terroristas con armas de destrucción masiva que acaben con la humanidad. La humanidad vive en guerra desde que existe, pero el conflicto ahora es de una complejidad extraordinaria; de ahí esta institución.


• Desafío

P.: ¿Piensa que la CPI podría evitar una tercera guerra mundial?

J.M.O.: Nosotros solos no. La idea de que podemos vivir en paz para siempre es una idea nueva. El problema es que en el siglo XXI hay estados que internamente protegen su paz, pero externamente hacen la guerra y pueden matar a millones de personas. Nosotros, basándonos en el sistema nacional y respetándolo, queremos hacer un sistema global que actúe en los conflictos internacionales. Este es el desafío. Los ciudadanos no piensan en la posibilidad de que vayan a volar por el aire por una bomba activada por un grupo terrorista de otro país. Mi experiencia como fiscal en las juntas militares argentinas me acercó al conflicto internacional. Lo que pasó allí no fue sólo un conflicto argentino, fue parte de la Guerra Fría, los grupos guerrilleros fueron entrenados en Cuba y los militares por franceses y norteamericanos. Eso me hizo menos miope.

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