24 de mayo 2007 - 00:00

Otro juez tras la cabeza de funcionarios renunciados

Sin exquisiteces rituales para un caso que ha provocado un terremoto político, el juez Javier López Biscayart procesó en la madrugada de ayer a nueve ex gerentes de la sueca Skanska y ahora prepara el llamado a indagatorias de dos ex hombres clave del Ministerio de Planificación: Fulvio Madaro y Néstor Ulloa.

Junto a los funcionarios despedidos por el gobierno, sospechados de cobrar coimas en las obras de dos gasoductos construidos por Skanska, serían citados los responsables de 23 empresas consideradas fantasmas. La medida del magistrado tiene como objetivo determinar el origen de las 118 facturas truchas que posibilitaron la evasión en el caso Skanska, por 13,4 millones de pesos.

La indagatoria a responsables jurídicos de esas empresas -sospechadas de ser meros «sellos de goma»- sería previa a la convocatoria al ex titular de Enargas y al ex gerente de Nación Fideicomisos. Ambos ya fueron citados a indagatoria por el juez federal Guillermo Montenegro, quien investiga el supuesto pago de coimas a funcionarios del gobierno de Néstor Kirchner.

La hipótesis de López Biscayart es que la evasión detectada en Skanska fue un acto preparatorio del cohecho. Con ese impulso avanza en la reconstrucción de «la ruta del dinero» evadido. Para saber adónde fue a parar esa plata se apoya en una ley que lo habilitaría a indagar sin ser reprendido por sus superiores.

El mismo interés tiene su colega Montenegro, dueño exclusivo del expediente de las coimas (cohecho).

Se alentaba ayer la sospecha de un nuevo choque entre los jueces que se disputaron el expedientedel affaire Skanska hasta que la Cámara en lo Penal Tributario dijo qué debía investigar cada uno. Para desilusión de los paparazzi no habrá enfrentamientos. Se diría que el cruce de investigaciones es parte de una estrategia que acordaron los dos jueces.

  • Grabación

    Enargas y Nación Fideicomisos aparecen mencionados en una grabación en la cual un ex gerente de la constructora sueca, Javier Azcárate afirma que se pagó una comisión de 5% para esas dos dependencias del Estado por la concesión de los dos gasoductos. Ayer, el abogado Hugo Pinto, defensor de dos ex ejecutivos de la compañía sueca, admitió la existencia «de desvíos importantes de plata, no regulares». Pero el letrado no dijo hacia dónde fue dirigido el dinero.

    Ulloa -defendido por Pablo Slominsqui, un abogado experto en discriminación- fue el único funcionario que se presentó a declarar espontáneamente.

    Según los «gerentes infieles» el jefe de Nación Fideicomisos habría «recomendado» a la empresa sueca que operara con Infiniti, la empresa fantasma cuyas facturas truchas le servían a Skanska para justificar lo que gastaba en comisiones indebidas.

    El fideicomiso era la mecánica por la cual se financiaba las obras de los gasoductos del Norte y del Sur cuyo costo alcanzó los 200 millones de dólares.

    Enargas, a cargo de Madaro y bajo la órbita de De Vido, era el encargado de controlar la ejecución de la obras de ampliación. El ente quedó sospechado porque permitió que Transportadora Gas del Norte (TGN) pagara un sobreprecio de 152% a Skanska en la obra del gasoducto del Norte.

    Madaro junto al jefe de Gabinete, Alberto Fernández responsabilizaron a la empresa Techint (accionario minoritario de TGN) de haber instalado un presupuesto para la obra más bajo que lo indicado por el mercado.

    Las empresas involucras en la construcción de los dos gasoductos sostienen ahora que la valuación que proyectaron TGN y TGS para estas obras nunca fueron dadas a conocer a los oferentes. Es decir, no había precio testigo, por lo tanto el sobreprecio nunca existió.
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