6 de diciembre 2002 - 00:00

Para Duhalde, Fayt se tendría que haber ido hace varios años

Eduardo Duhalde pidió ayer sin disimulos la renuncia de Carlos Fayt a la Corte Suprema de Justicia. Lo hizo al responder acusaciones del veterano magistrado que responsabilizaban al Ministerio de Economía de haber operado la filtración de su fallo para provocar su apartamiento de la causa que más preocupa al gobierno y a los bancos: la inconstitucionalidad de la pesificación, que con el voto de Fayt se convertía en sentencia de la Corte por reunir los 5 votos junto a Guillermo López, Adolfo Vázquez, Julio Nazareno y Eduardo Moliné O'Connor. El cruce mediático entre el Presidente y el juez de la Corte hace naufragar los esfuerzos del ministro de Justicia, Juan José Alvarez, de resguardar a la Corte como institución, y retrotrae el enfrentamiento entre ambos poderes a los mejores días de la euforia gubernamental para echar a los máximos jueces por juicio político u otras audacias que llegaron a imaginar hombres prominentes del duhaldismo. El propio Duhalde había reclamado prudencia que, en la conferencia de prensa de ayer, pareció olvidar.

Sorpresiva-mente, elpresidenteDuhalde presionó ayer para la salida de Fayt. Adujo límites de edad que fija la Constitución.
Sorpresiva- mente, el presidente Duhalde presionó ayer para la salida de Fayt. Adujo límites de edad que fija la Constitución.
Eduardo Duhalde y Carlos Fayt se cruzaron ayer por los medios con una virulencia que retrotrajo el enfrentamiento del presidente con la Corte a los comienzos de su designación por el Senado. Si bien Duhalde se mostró sereno, la apelación directa a la renuncia de Fayt, presuntamente obligado por su edad, afloró una herida que infructuosamente trataba de suturar Juan José Alvarez. Es que sin disimulo, el Presidente pidió la salida del juez de la Corte, en una jugada cuyas consecuencias hasta anoche aparecían impredecibles y lejos, por cierto de la prudencia que había reclamado apenas unas horas antes.

Duhalde -pese a repetir mucho de los conceptos que su ministro de Justicia transmite en privado-se salió de libreto y además de avalar la excusación del juez de la Corte, atacó a fondo: «El doctor Fayt tendría que haber renunciado hace varios años porque la Constitución votada en 1994 estableció una edad máxima de 75 años. Declararon (la misma Corte) inconstitucional esa modificación. Ahora el doctor Fayt tiene 85 años --el Presidente le agregó uno más, lo que constituye un agregado en la ofensa-y yo creo que los 75 años que establecía la Constitución es en general, no en el caso particular del doctor Fayt, un límite importante para que el hombre mantenga toda su capacidad intelectual intacta, es decir, me parece que son muchos 85 años y creo que debería respetarse la Constitución».

El agravio no podía ser mayor porque el veterano magistrado no se cansa de exhibir la plenitud de sus facultades psico-físicas y su defensa acérrima de la Carta Magna pero ayer prefirió guardar silencio, lo mismo que sus circunstanciales aliados que esperan contestarle a Duhalde con la cada vez más desgastada muletilla judicial: «los jueces hablan por sus sentencias».

• Sospechas

Lo que no está claro, es si el enojo presidencial fue por las acusaciones que desde temprano había lanzado Fayt contra el Ministerio de Economía -se dice que entre íntimos lanza sus sospechas contra su par Antonio Boggiano y el segundo de Lavagna, Guillermo Nielsen-por una filtración de su voto contra la pesificación a los medios o si Duhalde está convencido que después de este voto, Fayt daba mayoría también para la reposición de Pedro Pou en el Banco Central que ya cuenta con el auspicio de Julio Nazareno, Eduardo Moliné O'Connor, Guillermo López y Adolfo Vázquez.

Para Duhalde la filtración se produjo desde la misma Justicia, defendió a los funcionarios de Roberto Lavagna y lanzó la sospecha: «En realidad el Ministerio de Economía no recibe los fallos de los jueces. Los borradores de los fallos circulan entre los jueces. Si fue el doctor Fayt, si fue un secretario del doctor Fayt u otro juez el que se lo pasa a un periódico; todos nos enteramos por Ambito Financiero. Salió en un periódico nacional que todos conocemos. ¿Quién lo dio? Evidentemente es alguien de la Justicia quien ha entregado el borrador del fallo».

Minutos antes se había encargado de equilibrar entre los derechos de los ahorristas y los deudores de los bancos que son 8 millones y de pedirle a cada sector que piense en el interés general, sobre todo a los sectores más desfavorecidos por el derrumbe del modelo económico. Todo un criterio más político que jurídico que en la Corte dicen no corresponderle.

Unas horas antes Fayt, también por radio y sin anestesia, dijo: «Fue el Ministerio de Economía el que repartió y convirtió en una cosa pública su proyecto de fallo en el que se manifestaba a favor de volver a dolarizar los depósitos pesificados», y aclaró que sólo renunciará a su cargo cuando no se sienta capacitado para desempeñar esa función. «Mi excusación no está basada en que tenga depósito sino que se debe a la fatiga moral, al cansancio moral que me causan las filtraciones que son un hecho grave que me produjeron molestia y decaimiento moral».

Antes de descerrajar esta munición pesada, el juez de la Corte repitió lo dicho desde que se coló su voto: «Nunca toqué ni presenté un amparo ni hice un juicio ni absolutamente nada y si lo hubiera perdido bien per-dido estaba por la Nación porque yo tengo un enorme amor a la República y he procurado a lo largo de mi vida servir a la República». Toda una muestra, de un país a los tirones.

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