El juez federal Juan José Galeano se peleó ayer con el procurador general de la Nación, Nicolás Becerra, por María Julia Alsogaray, a quien Galeano, por otra parte, le rechazó un planteo de nulidad contra la actuación de dos fiscales federales que realizaron una investigación propia a la realizada por el juzgado, creando un conflicto de competencias. La ex secretaria de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable está procesada por presunto enriquecimiento ilícito, confirmado por la Sala II de la Cámara Federal Penal porteña y con recurso ante la Cámara de Casación Penal, que deberá expedirse después de la feria judicial. Pese a que la presunta condena es de cumplimiento condicional porque el cargo es excarcelable, María Julia quiere anular la instrucción por estas actuaciones «secretas y paralelas», como calificó su defensora oficial, Perla Martínez de Buck. Galeano se molestó por las «sucesivas y erráticas instrucciones» emitidas por el jefe de los fiscales a Eamon Müllen, uno de los funcionarios que goza de buena reputación en el Ministerio Público a partir de su investigación del atentado contra la AMIA, que terminaron siendo «confusas y contradictorias».
•Acusación
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El juez acusó al procurador -ayer no pudo ser localizado en su domicilio del residencial barrio Chacras de Coria, en Mendoza, o en Punta del Este, donde se encontraría de vacaciones-de adjudicarse la función de intérprete de las leyes procesales, una facultad que consideró propia de los jueces. Müllen y José Barbaccia buscaron en Nueva York y en paraísos fiscales propiedades, sociedades y cuentas bancarias de la ex funcionaria.
En su momento, Müllen dijo que «la Ley 24.946, sobre composición y funcionamiento del Ministerio Público Fiscal, lo habilitaba para la realización de las diligencias, porque pueden pedir colaboración a todo organismo público o privado, independiente de las medidas emanadas del magistrado que instruye la causa». Galeano retrucó con que el magistrado no delega la instrucción de la causa y sostuvo que «la actuación de los fiscales se concentra exclusivamente en la participación de las diligencias ordenadas por el juez y en peticionar ante él mismo las diligencias que considere pertinentes». Otras afirmaciones fueron las siguientes: • Los fiscales, salvo en los casos de medidas preliminares tendientes a establecer la posibilidad de comisión de un hecho ilícito, no pueden realizar investigaciones penales sin un proceso en trámite, por lo que la actividad desarrollada por Müllen excedió las facultades que la ley le atribuye. • El juez tiene la exclusividad de llevar adelante la investigación, y las medidas efectuadas por otros agentes, ya sean fiscal o defensa, resultan absolutamente irregulares, pues el marco del proceso los invita a realizarlas dentro de él. • La existencia de expedientes reservados y paralelos al principal colocaría al juez en la absurda situación de que, para ejercer su función, debe recorrer las mesas de entrada para así conocer el caprichoso trámite de los expedientes que a los señores fiscales se les ocurra promover, sin fundamento alguno. • Esa práctica daría lugar a situaciones anárquicas en el mismo expediente pudiendo presentarse el caso de resoluciones judiciales dictadas con total desconocimiento de datos o elementos que, valorados en su conjunto, probablemente hagan variar el temperamento adoptado con anterioridad. • La existencia de sumarios paralelos, amén de importar un notorio desconocimiento de la autoridad del juez instructor como director del proceso, conspira contra una eficaz administración de justicia. • La Constitución nacional dispone que son los jueces quienes deben interpretar las leyes, mientras que los fiscales tienen por función promover la actuación de la Justicia, pero no reemplazarla.
También pidió la nulidad de las actuaciones el empresario Arnoldo Martinenghi, procesado en la causa como presunto partícipe necesario del enriquecimiento ilícito. Martinenghi está acusado de haber pagado honorarios a María Julia por u$s 500.000 sin poder acreditarlo en sus balances empresarios.Galeano rechazó estos pedidos de nulidades porque «conduciría inevitablemente a la nulidad carente de finalidad, ya que los documentos obtenidos por la fiscalía resultan ser simples informes cuyo requerimiento no constituye un acto procesal reservado para los jueces». Martinenghi tiene el mismo estadio procesal que María Julia Alsogaray.
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