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14 de mayo 2002 - 00:00

Por qué se habla de Justicia politizada

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Asimismo la jueza declaró la falta de mérito del único otro detenido por la jornada en que cayó el presidente De la Rúa y responsable directo de la seguridad -el también escasísimamente meritorio- Enrique Mathov, quien quizá recupere en breve la libertad. Esto deja de acuerdo con Servini de Cubría a Rubén Santos como exclusivo responsable de los cinco homicidios y las trece lesiones (seis de ellas graves) ocurridas ese día cerca de Plaza de Mayo, ya que también desprocesó a los restantes policías vinculados al expediente.

Se sabe que De la Rúa declaró desconocer los hechos de sangre que estaban produciéndose aquella jornada bajo sus narices, y Ramón Mestre pareciera haberse retirado al mediodía de la Casa de Gobierno. Como aporte, en cambio, afirmaron haber consultado con gobernadores y miembros del Parlamento antes de declarar el estado de sitio. Pero una exploración en la causa potencia a sospechas lo que hasta aquí se evidencia como paradojas sólo explicables por razones de origen político. En un diálogo que grabó Prefectura aquella fecha apenas pasadas las 14 la jueza Servini ordena a Policía Federal despejar la totalidad de la Plaza, cuando todo el mundo veía por televisión que mujeres y niños sentados en el suelo contemplaban los hechos de violencia de grupos aislados.



La jueza tomó como principal prueba de la responsabilidad policial en las muertes la presencia de municiones de plomo en los cuerpos que aunque deformadas podrían corresponder a un calibre que habitualmente usa la repartición. La defensa de los comisarios Santos y Carlos Zoratto -entonces jefe de la Superintendencia de Asuntos Internos-, y también de los otros cuatro suboficiales y oficiales indagados, a cargo de dos abogados de Policía Federal, envió a un civil a comprar munición similar a un comercio de la provincia de Buenos Aires con indicación expresa de que inclusive trajera factura, y así lo hizo. Es de Fabricaciones Militares. Con el tupido robo, alquiler y tráfico de armas que se verifican en la actualidad ¿es prueba incontrovertible de autoría una munición de uso tan generalizado? Y de serlo ¿por qué Zoratto y los restantes policías fueron desvinculados?

Las pericias psicológicas y psiquiátricas efectuadas a Santos indican dificultades serias de personalidad, tales como «inmadurez, inestabilidad, rigidez defensiva y elementos esquizoides», no obstante lo cual los expertos concluyen que «Rubén Santos es una persona con capacidad para comprender hechos y situaciones (...) sin alteraciones en su capacidad de atención, concentración y memoria ni en su juicio crítico (...), mantiene un suficiente ajuste a la realidad y no presenta indicadores de severa patología o desajuste».

¿Por qué entonces la jueza sostuvo públicamente un mes atrás que de acuerdo con estas pericias «Santos podría ser declarado inimputable»? Con inusual reiteración Servini pregunta al ex comisario durante los periódicos interrogatorios «¿quién dio la orden inicial de reprimir el 20 de diciembre?», a lo que Santos sistemáticamente omite responder (al comienzo de la investigación se mencionaba a Leonardo Aiello, secretario privado del ex presidente). ¿No resulta cuanto menos curioso que la misma jueza que por la tarde de aquel día ordenó «despejar la totalidad de la plaza» más allá del vallado formule maníacamente esta pregunta?

Ya al margen de los folios, no se entendería bien por qué Servini de Cubría vedó a Santos todo contacto con la prensa. De su primer lugar de detención, la Policía Montada de Avenida Figueroa Alcorta, fue removido por la jueza «por exceso de visitas», habida cuenta de la cantidad de diputados, senadores, periodistas, funcionarios de embajadas extranjeras, representantes locales de organismos de inteligencia foráneos, más amigos y familiares que lo iban a ver.



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